Alas en los pies

Alas en los pies


Asistir a la última sesión de este curso en el que un grupo de diáconos ha tenido la oportunidad hacer, de la mano de un párroco y varias personas contratadas de Cáritas Diocesana, un recorrido por la amplitud de facetas que presenta una Cáritas parroquial, ha supuesto sentir una profunda admiración y respeto por estos jóvenes próximos a abrazar el sacerdocio. Jóvenes mostrando un elevado nivel intelectual, una preparación impecable y una serenidad que hacen tener la certeza de que en ellos el Evangelio está en buenas manos. Escuchar sus interpretaciones sobre unos comics de la inteligente y perspicaz Mafalda y su aplicación a nuestras Cáritas se ha convertido en una perfecta catequesis sobre comportamiento humano, necesidad y caridad.

El curso ha consistido en tres sesiones, una por semana, en las que se han tratado “El sacerdote en Cáritas”, “La organización de una Cáritas parroquial”, “La acogida en una Cáritas parroquial y la relación de ayuda”, “La animación comunitaria en una Cáritas parroquial”, “Herramientas e instrumentos necesarios para el funcionamiento de una Cáritas parroquial” y una visita al Equipo de de empleo del Arciprestazgo l.

En esta tercera y última sesión, además de comentar con profundidad y acierto las reflexiones de Mafalda y sacar los paralelismos entre la sociedad, sus demandas y necesidades y nuestro compromiso con sus miembros más desfavorecidos, se ha iniciado la jornada con una canción, a modo de oración, Alas en los pies:

“…solo te doy lo que soy/ que no es ni menos  ni más que las ganas de crecer contigo/ andar los días para la vida intentar/ para dejarse asombrar/hay que reír y bailar/ gozar la travesía…”

Además, se ha tratado de los aspectos prácticos que se viven en una Cáritas parroquial, las respuestas que se pueden dar. Las claves, las actitudes, el modo de mirar: nuestra mirada tiende más a las exigencias de la persona que a ver su falta de fortaleza. La apertura que se debe tener a lo que salga, aun teniendo nuestro propio material. Se habla de las  tentaciones en nuestras Cáritas, como cargar demasiado en la asistencia y no en el estar (debemos ofrecer un itinerario de acompañamiento) o el peso de la inercia, la documentación, los alimentos (es necesario un rearme espiritual). Otro importante punto tratado es la distancia que existe entre la persona participante y la comunidad parroquial, que en muchas ocasiones no forma parte de la vida de la parroquia por vergüenza. Es la parroquia la que tiene que asumir la función integradora.

Por último se les ha orientado para cómo actuar ante el mundo tan complejo que es el de las personas sin hogar, los que se encuentran en la misma población o si estuvieran de paso, con una observación importante: “Lo que más necesitan las personas en situación de calle es la compañía, un rato de charla, el sentirse dignos para los demás, ya que la limosna no les dignifica y muchas veces solo sirve para tranquilizar nuestra conciencia”.

Y antes de partir hacia la visita al Equipo de empleo, hemos hablado con dos de los diáconos, Ignaci Llopez y Pablo Sanchis que nos dan su opinión sobre el sacerdocio que abrazarán en breve y su presidencia en una Cáritas parroquial.

– Pese a vuestra preparación y a las prácticas realizadas en parroquias, asumir la responsabilidad de una parroquia, con todos los campos que abarca y para hacer las cosas bien, es un compromiso muy grande, y dar aliento y vida a todo un equipo de Cáritas, ¿es para el sacerdote un deber fundamental o añadido?

Ignaci: Añadido no. Si acaso fundamental. Igual de importante que otros a nivel catequético o litúrgico. Es verdad que, gracias a Dios, nuestros formadores, nuestros rectores, nuestros directores espirituales continuamente nos insisten en la opción preferencial por los pobres. En el Evangelio dice Jesús: cuando estuve desnudo, me vestisteis, cuando estuve preso, me visitasteis, cuando estuve enfermo, me cuidasteis… En esas personas se manifiesta Jesús de una forma especial. De una forma que, quizás, sea repudiada por el mundo como ha sido Jesucristo pero nuestra visión es contraria al mundo.

Pablo: Yo me uno a Ignaci. No se puede hablar de una responsabilidad añadida. Es verdad que hay muchos campos de acción, muchas dimensiones, muchas personas, pero no puede nunca considerarse Cáritas como un plus. La caridad es lo característico de un cristiano. Dios es caridad. En Cáritas no se agota lo que es caridad. Yo escribí un artículo para la revista de los alumnos de la facultad de Teología que se titulaba “Eucaristía y caridad” y la conclusión de todo lo que leí para documentarme es que si la Eucaristía no lleva a la caridad, no se está celebrando nada. Sería una farsa en la vida cristiana.

– De todo lo que ha supuesto en esta formación, ¿qué es lo que más os ha impactado en positivo y lo que más miedo os da a la hora de enfrentaros con las personas más vulnerables?

Ignaci: Respeto hacia los pobres, no. Miedo, tampoco. Sí que es verdad que hay que hacer un trabajo profundo con el voluntariado y con nuestras feligresías. Especialmente por el tema de la inmigración o con el contacto con otras religiones. Tenemos que hacer un trabajo profundo para quitar prejuicios, para sentir al otro hermano. Si esta concepción no está clara, estamos fallando.

Pablo: A mí me ha ayudado mucho ver la tendencia que se está promoviendo desde Cáritas Diocesana y cómo se está intentando trasladar a las Cáritas parroquiales para que puedan hacer una acogida bien hecha, preocuparse por la persona, por la familia. No dar una respuesta inmediata, sino valorar con el sacerdote y con el equipo cuál es la respuesta más adecuada, iniciar un camino de acompañamiento que regenere a la persona. No se trata de solucionar un problema o poner parches.

– En las Cáritas, normalmente, entramos a formar parte del voluntariado cuando ya no tenemos responsabilidades ni laborales ni familiares y sí un tiempo que dedicar, pero nuestra posibilidad de trabajar en una Cáritas no de una manera asistencial, sino de una manera promocional, ¿es fácil llevarla a cabo?

Ignaci: Es difícil que las personas que llevan mucho tiempo cambien su forma de trabajo, pero en ellas sigue estando esa ilusión de ser testigos del Amor y eso es lo que puede. Esa ilusión es la que tenemos que mantener. Ellas muchas veces reclaman relevo y el relevo es que me sirven las dos. La de siempre y la nueva. El papa Francisco dice que quien olvida a sus ancianos pierde su memoria. El relevo no es excluir al otro, sino introducirlo para que se convierta en un pozo de sabiduría.

Alas en los pies para estar, para acercarse, para caminar al lado de una humanidad necesitada de caminos de Verdad, de sacerdotes que, como estos jóvenes, sean capaces de mostrar un mundo nuevo, el Reino de Dios, que enamore y que siembre semillas de esperanza allí donde más se necesite.

Mª José Varea
Voluntaria

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