Alcohol, consumo y salud

Alcohol, consumo y salud


Según el Plan Nacional sobre Drogas, cerca del 17 por ciento de la población, entre 15 y 64 años, se ha emborrachado una o varias veces en el último año, casi dos tercios ha consumido alcohol el último mes y la edad de inicio desciende. El alcohol es la segunda causa de mortalidad prevenible en España, está vinculado con 200 trastornos diferentes, además está relacionado con accidentes de tráfico, violencia machista, con agresiones sexuales, peleas, con embarazos no deseados, abortos, con el síndrome alcohólico fetal y un largo etcétera.

¿Entonces, por qué bebemos alcohol y en tanta cantidad?

Quizás hemos de plantearnos qué ideas nos hacen beber y quién ayuda a instalarlas en nuestra cabeza.

Tenemos una legislación laxa, para el consumo, el etiquetado y la publicidad sobre el alcohol. Que además no es eficaz. Al lobby del alcohol le viene muy bien y hace lo posible para que se mantenga así. Influye en los medios de divulgación, desarrolla jornadas para los periodistas, patrocina investigaciones que hablan de supuestos beneficios del alcohol, desarrolla una publicidad sesgada en la información y pensada a largo plazo. Pero todo esto también interesa a los principales beneficiados de la publicidad, los que cobran por ella.

¿Qué nos dice la ciencia y las asociaciones de salud?

La OMS deja claro que el consumo de alcohol es perjudicial para el sistema cardiovascular.

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer afirma en un estudio de 2016 que: «El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, intestino, hígado, boca/garganta, esófago y estómago». E incluye una nota al pie: «Para la prevención del cáncer, es mejor no tomar alcohol». La Sociedad Americana del Cáncer, informa: «Cada bebida alcohólica diaria incrementaría de un 10 a un 12 por ciento el riesgo de cáncer de mama, al comparar mujeres abstemias con las no abstemias».

La Comisión Europea de la Salud afirma que: «un consumo moderado de alcohol aumenta el riesgo a largo plazo de sufrir cardiopatías».

Y una revisión sobre 56 estudios concluyó, en el British Medical Journal, que: «el alcohol aumenta los eventos coronarios en todos los bebedores, incluyendo aquellos que toman alcohol de forma moderada».

Pero ¿qué es eso de beber alcohol de forma moderada?

En realidad, deberíamos de hablar de bebedores de bajo riesgo, que no es lo mismo que de nulo riesgo.

Se publicita y vende alcohol, que puede causar dependencia y dañar nuestra salud y la de otros, y nos exigen que lo consumamos con moderación, pero con mensajes de salud. Si de verdad fuera sano no habría que pedir moderación, nadie la pide para las coles de Bruselas o la fruta. Resulta algo chocante.

Yo lo vendo, tu cómpralo, pero úsalo poco. «Pero si me has dicho que es fantástico, que seré feliz, me lo has asociado al placer, al triunfo, a la fama, a la seducción y al sexo, a todo eso, a mucho más y sin esfuerzo».

Hay una falacia interesada. «Todo en exceso es malo». No, no todas las cosas son igual de malas y algunas lo son desde el principio. Aún estamos esperando que alguien ingrese en urgencias con una intoxicación crítica por tomar zumo de frutas naturales o con hepatitis por hacer senderismo. No hay una cantidad segura de alcohol y en España tomamos más calorías a través del alcohol que de las sanísimas legumbres. ¿Estamos diciendo que no bebas alcohol?, estamos tratando que lo decidas sin engaños, sin trampas y sin mentiras. Con responsabilidad. El alcohol no es ni un alimento ni un medicamento.

Proyecto Hombre Valencia

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