Asumirás los consensos científicos

Asumirás los consensos científicos


«Numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana» (LS, 23).

El papa Francisco afirma que “hay un consenso científico que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático y que numerosos estudios científicos señalan que, en gran parte, el calentamiento global de los últimos años o décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero”.

Pero, ¿es la ecología un reto técnico? Podemos decir alto y claro que no. Tal y como el papa san Juan  Pablo II señaló en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo en el año 2002, cada cristiano tiene una “vocación ecológica” que, en nuestros días, es más urgente que nunca. Todos los cristianos debemos saber que constituye una amenaza para la vida no hacer caso a la naturaleza como se merece, por ejemplo, explotando sin consideración los recursos naturales.

El texto referente en temas de ecología en la Iglesia es la encíclica Laudato Si’. Es un análisis extenso de la amenaza ecológica, elaborada y contrastada junto a un elenco de autoridades científicas seleccionadas por su especialización en este tema. La crisis ecológica no solo reside en algunas causas, como la ostensible debilidad de la política (sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas) o la descontrolada explotación económica de la Tierra. El origen central de esta catástrofe hay que buscarlo además en el propio ser humano, en el deterioro de su comportamiento relacional (la relación interior consigo mismo, con los demás, con Dios y con la tierra). La conversión salva al ser humano, que debe aprender que “el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (LS, 70). Así, la verdadera ecología asume no solo los consensos científicos sino que va más allá, pues es al mismo tiempo protección del medio ambiente, ecología humana, ecología social y ecología cultural.

La humanidad necesita una profunda renovación cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis por las que está actualmente atravesando, ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social, son también, en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí. Obligan a un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad, con nuevas reglas y formas de compromiso, apoyándose con confianza y valentía en las experiencias positivas que ya se han realizado y rechazando con decisión las negativas. Solo de este modo la crisis actual se convierte en ocasión de discernimiento y de nuevas proyecciones.

Pues sin una conversión espiritual, y confiando solo en los avances tecnológicos, no estaremos ante una verdadera ecología humana, una ecología integral al servicio de la Creación.

¿Qué puedes hacer (o dejar de hacer)?
Nos recuerda el papa Francisco en la encíclica Laudato Si’ que “hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático que se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero emitidos sobre todo a causa de la actividad humana” (LS, 23) ¿Qué podemos hacer ante dicha afirmación y sus implicaciones?

  1. Informarnos sobre la dimensión y la magnitud de este fenómeno. Puede que hayamos oído hablar del efecto invernadero, de los cambios climáticos, del calentamiento global e incluso de este último fenómeno y su relación con la pobreza, pero no somos capaces de hilar todos los argumentos y comprender de verdad qué pasa, por qué y cómo nos afecta. La mejor manera de comenzar a forjarnos nuestro propio criterio es informándonos. Además de la Encíclica podemos encontrar mucha información en las web de las universidades, de las organizaciones ecologistas y en la del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, organización de referencia en el estudio del fenómeno (http://www.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml).
  2. Una vez que nos hemos informado y comprendido mejor qué es el calentamiento global, podemos preguntarnos sobre su origen. Hay personas y organizaciones que niegan que la actividad humana sea causante del cambio climático, son minoría, pero ahí están. Para llegar a tener una opinión formada al respecto, puede ser interesante saber quiénes son, a qué intereses responden, de dónde sacan el dinero y comparar sus argumentos con los que ofrece, por ejemplo, la encíclica Laudato Si’ o el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.
  3. Si comparando llegamos a la conclusión de que la Encíclica y su propuesta de asumir los consensos científicos en este tema es la más apropiada, no podemos quedarnos dormidos ante la magnitud del problema, hay que tomar partido, reconocer la actividad humana como causante del calentamiento global e interiorizar su relación con la pobreza.
  4. A partir de este punto, podemos defender nuestros argumentos bien informados en aquellos ambientes en los que nos relacionamos, al fin y al cabo, estamos defendiendo a las personas más pobres e indefensas que van a pagar, están pagando, las consecuencias del cambio climático como consecuencia de la actividad humana. Podemos involucrarnos en organizaciones y campañas que den a conocer las causas y consecuencias del calentamiento global y, lo más importante, cambiar aquellos modos de vida que sabemos que son causantes de los cambios citados. También podemos participar en eventos de sensibilización ambiental como el que organizamos desde Enlázate por la Justicia el próximo 27-01-18 para concienciar sobre las causas del calentamiento global y llamar a la acción.
  5. Podemos tomar partido políticamente por aquellas opciones que asuman los consensos científicos en relación al calentamiento global y nos presenten propuestas decididas y valientes para abordar sus causas, pero también, y quizá sea más importante, podemos empezar a cambiar nuestro modo de vida diario, pasando a consumir bienes y servicios de empresas que asumen esos consensos y han tomado decisiones para producir de manera más sostenible. Podemos mencionar, por ejemplo, a las empresas de la economía social y solidaria (http://www.economiasolidaria.org/) que se articulan a través de los Mercados Sociales (http://mercadosocial.konsumoresponsable.coop/), a las empresas de la Red de economía solidaria de Cáritas (http://caritasespanola.org/economiasolidaria/) o a las que comercializan productos de Comercio Justo (www.comerciojusto.org).

Un buen ramillete de opciones para consumir de acuerdo a unos principios y valores construidos desde la información y el pensamiento crítico.

Información tomada del blog: Enlázate por la Justicia

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