Compartiendo el viaje con Aminetu

Compartiendo el viaje con Aminetu


Esta entrada forma parte de la serie que iniciamos hace 15 días sobre la campaña Compartiendo el viaje de Cáritas Internationalis.

¿Quién no lo ha escuchado en televisión? ¿Quién no lo ha leído en prensa? Todos hemos visto y escuchado noticias como: “Unos 300 inmigrantes subsaharianos tratan de saltar la valla de Melilla y más de 200 lo consiguen”, “70 inmigrantes subsaharianos protagonizaron anoche otro intento de salto masivo al perímetro fronterizo de Melilla, en el que resultaron heridos 12 de ellos al caer desde la valla”, “En los pasos fronterizos se llegan a acumular hasta 10.000 personas”, “Cuatro inmigrantes de un grupo de 400 logran saltar la valla de Melilla”, o “El Gobierno invierte más de 2 millones de euros al año en mantener las vallas de Ceuta y Melilla”.

¿A que tú también lo has escuchado?

Tras escuchar la noticia, ¿nos detenemos a pensar quiénes son esos 300 inmigrantes subsaharianos, esos 200 que lo consiguen, esos 70, esos 12 heridos, esos 10 000 “acumulados”, esos 4, o esos 400? Entre ellos se encuentran personas como Aminetu.

Aminetu.

Aminetu.

“Aminetu es una mujer de Malí de 19 años que trabajaba en el campo en la región de Kayes. Es bambara, un grupo étnico del oeste de África, que habita principalmente en Malí pero también en Guinea, Burkina Faso, Mauritania y Senegal. Con uno de sus hermanos decidió aventurarse en la  ruta del desierto para llegar a Europa a toda costa. La ruta hacia Mauritania lleva tiempo bloqueada para los malienses, tras los últimos cambios en sus políticas migratorias, promovidas por la Unión  Europea. Aminetu todavía recuerda cómo antes solía pasar temporadas visitando a sus primas en el  sur de Mauritania. Hace años que ya no es posible. Por ello decidieron tomar la ruta del desierto para conseguir llegar a Marruecos. Esta ruta fue la peor experiencia en la vida de Aminetu. Fueron asaltados varias veces; la última, apresaron a su hermano y a ella la violaron. Meses más tarde   consiguieron escapar del poblado en el que estaban confinados y, tras pasar Tamarnaset, llegaron a  la ciudad marroquí de Oujda, atravesando la frontera con Argelia por el desierto. Un mes más tarde consiguieron llegar a Nador, y se instalaron junto a otros compatriotas en el monte Gurugú, con idea de saltar la valla de Melilla. El hermano de Aminetu lo intentó en varias ocasiones y resultó herido por las cuchillas concertinas. Ella se dedicó durante meses a llevar comida y realizar cuidados en el campamento que tenían instalado en el monte Gurugú. Un día, de pronto, la policía marroquí asaltó el campamento, expulsó a todas las personas a golpes e incendió las chabolas y los plásticos. Uno  de sus compañeros malienses perdió la vida tras ser apaleado por la policía marroquí este día. Desde entonces vive en un piso junto con otras 25 personas en el barrio de Ait Aisane de Nador y se dedica a realizar pequeños trabajos para ahorrar el dinero necesario para embarcarse en una patera hacia Europa. Este año se quedó embarazada”.

Historia extraida del material didáctico de la campaña Compartiendo el viaje

Conocer y compartir el viaje de Aminetu nos muestra, como dijo el papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2018, que los migrantes son hombres y mujeres que buscan un lugar donde vivir en paz.

Paz Gómez
Voluntaria

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