Corpus Christi

Corpus Christi


La ilustración es de Fano, publicada en la web de la Diócesis de Málaga

Ni la vida de Jesús al lado de los desheredados del mundo, ni su muerte en la cruz por hacer incómoda la injusticia  de los poderes del momento, ni su resurrección de entre los muertos podían ser suficientes para que hombres y mujeres, a través de los siglos, hayan mantenido la unidad y la pasión de su fe en Él.

Un mandamiento por encima de los demás: «amaos los unos a los otros como Yo os he amado» y un legado extraordinario: la entrega permanente a los hombres  de su Cuerpo y su Sangre en forma de pan y vino, unidos indisolublemente son para quien se siente llamado por el amor de Dios el destino de una vida guiada por los pasos del Maestro, sintiendo como Él la solidaridad, la compasión, el amor fraterno, la denuncia de la injusticia y el anuncio del Reino de Dios.

El amor fraterno que nos propone Jesús como forma de vida no es fácil porque choca con los valores de una sociedad que gusta de materialismo y comodidad. El amor de Jesús implica austeridad, generosidad, compromiso y entrega. La presencia de Jesús en la Eucaristía es el motor,  la fuerza de que alimentarse para vencer dificultades y debilidades en el camino en el que el prójimo es el complemento y el fundamento de uno mismo.

Un don sagrado que Dios pone a nuestro alcance para ser su rostro, su mirada y su abrazo en un mundo en el que la pobreza y la debilidad son apartadas por incomodas y poco dignas.

¡Qué sabrán de dignidad quienes no centran su vida en la convivencia armoniosa con la obra de Dios!

Mª José Varea
Voluntaria

 

 

 

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