#DanceForCongo

#DanceForCongo


#DanceForCongo ha sido una campaña de Greenpeace para dar a conocer la riqueza, la diversidad y la fuente de  vida de la cuenca del río Congo y para alertar del peligro de explotaciones madereras y agroalimentarias que la amenazan con efectos devastadores. Esta Campaña dio pie a la puesta en marcha de una actividad educativa para niños y niñas en la parroquia Santa Marta de Valencia, como relata su párroco y presidente de Cáritas, Pedro Jiménez.

Dice Greenpeace que para proteger esta extensa zona de África, necesitan de todos e invita, mediante la música, que trasciende culturas, etnias y nacionalidades, a dar a conocer al mundo entero la importancia de esta cuenca para el planeta, publicando, compartiendo y uniéndose a la danza que celebra su gran valor y belleza.

Esta actividad nos sirve para hablar un poco del proyecto de Familia e Infancia que Cáritas parroquial de Santa Marta mantiene desde hace años y que se ha convertido uno de los activos importantes de la parroquia, siendo su mejor inversión el trabajo con los menores y sus familias, sobre todo por la situación de exclusión en la que muchos viven. Se trata de una apuesta fuerte porque mantienen tres educadoras sociales profesionales contratadas, una a tiempo completo y dos a media jornada, además de unos veinticinco voluntarios. Cáritas Diocesana les apoya económicamente, y además, optan a subvenciones públicas, hacen socios colaboradores, becas, reciben ayudas de otras parroquias, alguna comunidad cristiana, congregaciones religiosas y así van sacando adelante la economía.

Para las familias, participar en el proyecto es totalmente gratis. Son treinta y ocho familias y sesenta niños. Niños gitanos, una buena parte de origen africano, latinoamericano y asiático. Se trata de un proyecto educativo muy elaborado. Abierto cinco tardes a la semana con refuerzo educativo, viendo tareas y el apoyo que necesita cada uno, tiempo libre educativo, con actividades de dinámica y de juegos. Está dando muy buenos resultados, los niños mantienen la escolarización obligatoria, que ya es un éxito. Dieciséis empezaron la ESO. Otros, bachiller y módulos formativos. Además, se realiza un importante trabajo con las familias, con los colegios y todo coordinado con el resto de Cáritas porque a las familias se les ayuda en otros ámbitos: economato, vivienda, medicinas, material escolar o vacunas. También hacen campañas por el tema de higiene; talleres mensuales sobre temas básicos como alimentación, seguimiento de los estudios, búsqueda de empleo… Hay otra relación más informal y espontanea, fuera de las reuniones y las tutorías, que es la de la calle y que es muy importante y acerca mucho el trato afectuoso entre las familias y el equipo de Cáritas. Las educadoras y los voluntarios y voluntarias más veteranas ya tienen un estrecho vínculo y se han ganado el respeto y la confianza de madres y padres.

Sigue Pedro contando cómo preparan las fiestas a lo largo del año. Ahora están metidos de lleno en la Navidad y seguidamente empezarán a organizar la de Reyes. El día del árbol y todas las que trae cada tiempo. El proyecto se complementa con la actividad de fin de semana en los scouts porque veían que lo que se avanzaba en la semana con los niños se perdía al estar todo el fin de semana en la calle. La primera quincena de julio llevan a cabo  la “colonia urbana” con una dinámica más de vacaciones escolares: un poco de seguimiento de la escolarización, juegos educativos, piscina y excursiones al campo. Lo coordinan voluntarios de otras organizaciones, estudiantes sobre todo, muy comprometidos y que lo hacen muy bien.

Dice Pedro que en Facebook tienen su sitio para ver actividades, manualidades y otras cosas que se hacen y ahí vieron la campaña de Greenpeace para dar a conocer la cuenca del Congo, tan valiosa como la del Amazonas en ecología, bosques, ríos, flora, fauna y la gente que vive allí, que es una desconocida y está en riesgo de desforestación. Decidieron hacer con los niños el baile. Greenpeace les dio la música, ellos hicieron la coreografía, los niños pintaron y recortaron las máscaras de animales: el tigre, el elefante, el mono, el gorila, el leopardo… La preparación de la coreografía les dio para tocar muchos temas: geografía del Congo, naturaleza, que les gusta mucho a los niños y niñas, la situación del Congo, la pobreza y sobre todo la música y el baile. Ha resultado una danza sencilla y bonita y así han hecho su pequeña aportación.

Los niños de Santa Marta han aprendido, se han unido a una buena causa, han bailado, han disfrutado y han compartido la danza que celebra su valor y su belleza.

Mª José Varea
Voluntaria

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