Día del voluntariado, otra mirada

Día del voluntariado, otra mirada


Noviembre, día 29 fue el elegido por Cáritas Diocesana para celebrar el gran día del Voluntariado. Por toda la diócesis de Valencia ha sonado, al unísono, una misma melodía, bien orquestada, bien dirigida, con instrumentos perfectamente afinados.

“Gracias, Señor, por haberme llamado…”.

En València, plaza de Cisneros, en Requena, en Xátiva, en Antella y en Dénia se ha desarrollado ese gran concierto conmemorativo y ha sonado, como decía Ignacio Grande en la presentación, como una auténtica joya porque juntas, voluntarias y voluntarios, somos capaces de llegar muy lejos y crear grandes composiciones, siendo asimismo un voluntariado en proceso, que cree en la mejora.

“Aquí estoy, Señor…”.

Da comienzo el concierto y Pepe Real, el reputado director, en el preludio recuerda la sorprendente historia del violinista Itzhak Perlman cuyo violín, al inicio de un concierto perdió una cuerda y él quiso continuar pese a la enorme dificultad. Tocó como nunca y al final dijo: “La tarea del artista es averiguar cuánta música se puede crear con aquello que le queda”. Y qué bien lo podemos aplicar a nuestro trabajo en Cáritas. Y wse puede ser el gran mérito.

“Dame un corazón abierto…”

Como este preludio se titula Inspiración, también recuerda Pepe la historia de aquel chico que caminando por la noche escuchó una música que le dejó paralizado de la emoción. Se acercó al lugar de donde provenía y estuvo escuchando hasta que concluyó lo que era un ensayo del Requiem de Mozart. Se dijo que era a eso, exactamente, a lo que se quería dedicar: a conmover el corazón de las personas. ¿Y no es esto a lo que nos dedicamos en Cáritas?

“Y dame un corazón compasivo…”

La obertura es una hermosa oración con la Coral Espiritual para la Misión, a ritmo del corazón, que invita a rezar con un mismo latido, con un mismo sentir:

“Ángel de Dios que eres mi protector, tenme unida a ti con gran amor. Alumbra, protege, guía y condúceme. Amén”

Pasamos ya a la primera parte del concierto y suena la gran música: estamos creados para crear armonía en nuestras relaciones. Cuando alguien distorsiona su particular sonido se rompe la belleza de la armonía y surgen el consumismo, la contaminación, las crisis humanitarias… porque están en otra clave: de dinero, de YO, de éxito, de prestigio… Y también comenta Pepe la existencia de una nueva clave, la desoladora que es la del rechazo explícito al pobre: “yo no soy racista, pero…”.

Nuestra melodía, la compuesta para mejorar el mundo, está escrita en clave de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y contagia a quien sabe apreciarla.

Las notas imprescindibles, según el papa Francisco, para nuestra melodía son: escuchar, responder, liberar.

“Pon en mis ojos miradas serenas…”.

Y debemos tomar conciencia del poder sanador de nuestros “intangibles”, de todo lo bueno que sale de nosotros: horas de entrega, abrazos, momentos de escucha, de sentirse en confianza, de alegrías provocadas en el otro, de rezar a Dios, miradas al corazón, palabras de apoyo, de reconocimiento…

Esto es lo que nos hace ser Cáritas.

Suena muy, muy bien.

“Pon en mi corazón mucha humildad…”.

A modo de canon, un cuarteto lee el Manifiesto en el que la palabra GRACIAS adquiere todo el color, la profundidad, la calidez que se cuela en el corazón de todo el voluntariado de Cáritas haciéndonos partícipes de la gran melodía.

Para la segunda parte, Sonata en Do Mayor, tomamos cada voluntario y voluntaria una nota, la intercambiamos entre nosotros por otras notas, y con ellas también los valores que aportamos en nuestro voluntariado y colocamos todas las notas en el gran pentagrama del amor componiendo la gran melodía de Cáritas.

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

Añade el tuyo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.