Domingo de Gloria

Domingo de Gloria


La ilustración es de Félix Hernández Mariano op.

Se ha hecho la luz. Un amanecer como otro cualquiera se transforma en una mañana vestida de blanco. Miles de campanas imaginarias voltean en el mundo entero. Alegrémonos, alegrémonos porque Cristo ha resucitado. La vida adquiere sentido, el sufrimiento tiene un final, la injusticia será pasajera porque Él ha resucitado y con Él todos nosotros.

Su vida sembró el mundo de ternura, de generosidad, de entrega y de toda aquella semilla que germina en el corazón del prójimo. Dio gratuitamente esperanza, paz y fortaleza y ha resucitado. Amó, acarició, sanó, devolvió la vida y ha resucitado. Qué lejos queda la ingratitud de la gente, su codicia y su egoísmo. Volver la mirada a esa vida abierta a los demás, seguir sus pasos de pies descalzos, de caminar recto y sosegado, es buscar la resurrección, su resurrección.

Alegrémonos, alegrémonos porque Cristo ha resucitado.

Mª José Varea
Voluntaria

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