El fruto de la justicia será la paz

El fruto de la justicia será la paz


Esta entrada se enmarca dentro de las dedicadas a resumir algunas sesiones de los #JuevesDeFormación. Más información de estas sesiones aquí.

Esta formación habría que empezarla a contar por el final,  por la parte en la que Davi Montesinos muestra la situación de la PAZ en el contexto actual porque su exposición, sus datos y sus cifras sobrecogen. Expolio de recursos naturales, conflictos armados, migraciones… ¿PAZ? Y es con lo que, de una manera u otra, convivimos en cualquier parte del planeta, es lo que, de una manera u otra, nos afecta a todos, vivamos donde vivamos.

Pero empecemos por el principio. Davi Montesinos es el responsable de Cooperación Fraterna de Cáritas Diocesana y desde muy joven la palabra PAZ, la PAZ, su significado, su aprendizaje y su defensa han tenido un sentido absolutamente vocacional para él. Hoy, en esta formación, nos lleva a recorrer, desde la antigüedad hasta nuestros días, el valor y el peso de la PAZ en el mundo.

Quiere Davi iniciar este recorrido con el recuerdo de Mahatma Gandhi, cuyo asesinato se conmemora el día 30 de enero, y que convirtió la no-violencia en un arma de transformación social para cambiar el mundo.

Otros quieren la violencia porque les interesa.

La PAZ puede ser perfecta, global, dificulta el reconocimiento de paces más humildes y la PAZ imperfecta, que se presenta en muchos lugares y estimula a reconocer que en el mundo hay muchas paces pequeñas desarrolladas en grandes conflictos (familia, sociedad o entre países). Un conflicto no es ni positivo ni negativo. Es neutro. La manera de resolverlo es lo que lo convierte en una cosa u otra. Los conflictos son inherentes al ser humano.

Y la PAZ, continúa Davi, es un deseo ancestral de la humanidad.

¿Cuántas veces aparece la palabra shalom, PAZ, en el Antiguo Testamento? Son 275 veces y con gran riqueza de contenido:

«Forjarán de sus espadas azadones y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra (Is 2, 4)»,

Shalom, palabra hebrea, significa conjunto de bienes de la bendición de Dios. Es sinónimo de prosperidad. Es un atributo de Dios, usado como saludo y despedida, cargado de resonancias religiosas.

Es un concepto dinámico de superación de las injusticias y las violencias.

Seguimos avanzando en el tiempo y llegamos a la descripción figurativa de la PAZ mesiánica:

«Saldrá un vástago del tronco de Jesé y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yavhé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yavhé.

No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra.

Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el ceñidor de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos y un niño pequeño los conducirá.

Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte porque la tierra estará llena de conocimiento de Yavhé como cubren las aguas el mar» (Is 11, 1-9).

Con la traducción al griego del Antiguo Testamento la palabra shalom pierde toda su riqueza semántica y se convierte en un término estático, eirene, que designa la ausencia de conflicto violento y la tranquilidad personal interior. Se contrapone a guerra, polemos, y a conflicto, stasis. Así el shalom bíblico acabó confundiéndose con la simple ausencia de guerra.

Lo mismo ocurre con la traducción al latín, pax que viene de la raíz pacto o acuerdo para no luchar.

En el Nuevo Testamento encontramos las referencias a la PAZ en todo su relato, como en el Sermón del Monte. “Bienaventurados los que trabajan por la PAZ”, la renuncia a la violencia o devolver bien por mal:

«Habéis oído que se dijo ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal, antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra…» (Mt 5, 38-41).

La PAZ es el primer saludo de Jesús resucitado y la PAZ es el don y herencia que Él nos deja por medio del Espíritu Santo.

Pasa Davi al análisis del contexto actual empezando por la PAZ en la doctrina social de la Iglesia:

«La PAZ no es la mera ausencia de guerra ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de la hegemonía despótica, sino que con toda exactitud  y propiedad se llama obra de la justicia» (Is 32, 7).

Nos descubre un concepto interesante, el Coste de oportunidad: cada euro utilizado en cañones no podrá ser destinado a mantequilla (desarrollo) y viceversa.

El coste de oportunidad representa el valor del producto o servicio al que se renuncia. Este coste en cifras:

  • el total del gasto militar mundial llegó en 2017 hasta los 1173,9 billones de dólares con un moderado incremento con respecto al 2016;
  • el gasto militar de China volvió a crecer en 2017 continuando una tendencia al alza que se ha mantenido durante más de dos décadas;
  • el gasto de Rusia cayó por primera vez desde 1998 mientras que la de los Estados Unidos se mantuvo constante por segundo año consecutivo pero es el país más armado y sus bases militares están en todo el mundo;
  • ¿y en España? El gasto militar anual es de 18 776 millones de euros, lo que supone una contribución de cada uno de nosotros de 404 euros anuales. Aunque el gasto militar real se oculta reubicando partidas en otros ministerios como Presidencia, Interior, Industria u otros.

Una curiosa relación: la mayoría de los conflictos armados y guerras se producen en el hemisferio Sur, las armas se fabrican en el Norte y se suministran al Sur. La droga se produce en el Sur y se consume en el Norte.

La causa primera tras la que se esconden la mayor parte de los conflictos armados y guerras es la codicia por los recursos naturales y su efecto los millones de víctimas y de personas desplazadas. No existe ningún tipo de duda en relacionar militarismo y petróleo. Control militar, control económico y control energético, un triangulo fuertemente cohesionado e indisoluble. Ucrania, Gaza, Irak, Siria, Libia, su denominador común son los hidrocarburos.

«Las guerras, dicen que ocurren por nobles razones: la seguridad internacional, el orden, la dignidad nacional, la democracia, la libertad, el mandato de la civilización o la voluntad de Dios. Ninguna tiene la honestidad de confesar: Yo mato para robar» (E. Galeano, 2005).

No quiere acabar Davi Montesinos sin algo positivo y para ello nos trae la canción de Luis Guitarra, Desaprender la guerra:

«Desaprender la guerra, realimentar la risa, deshilachar los miedos, curarse las heridas… desconvocar el odio, desestimar la ira… reabrir todas las puertas, sitiar cada mentira… rendirse a la justicia…».

Mª José Varea
Voluntaria

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