El propósito de Dios

El propósito de Dios


– ¡Pepe!, ¿qué tal? Cuánto tiempo sin verte.

Pepe Real hacía una de las cosas con las que más disfruta. Ojeaba títulos nuevos en la librería de las Paulinas en la plaza de la Reina de Valencia. El conocido que le saluda al entrar, maestro como él, se entretiene unos minutos hablando con él y ya en la despedida le dice:

– Ya que te veo, mira, una editorial de Madrid me ha encargado que busque a algunos maestros para iniciar un proyecto de hacer libros educativos. La reunión es mañana. Hay siete u ocho profesores interesados. Vente tú, si te interesa.

Pepe Real no piensa, en ningún momento, que esto pudiera ser para él  y, entre otras cosas, su conocido se lo dijo por pura casualidad… ¿Escribir libros él? Pues no.

Lo que no sabe es que Dios tenía un propósito para él y para conseguirlo estaba trabajando con mucha sutileza, casi como si estuviera jugando. En el momento en que Pepe estaba en la librería, Dios le había hecho a su conocido, que estaba dando una vuelta, unas cosquillas en el alma y le crea la necesidad de entrar en las Paulinas a comprar un libro.

Pepe Real se despide de su conocido sin prometerle nada, sale de la librería y se dice que no, que eso no es para él.

Dios suspira:

– Este chico es que no se entera. ¡Cuánto me va a costar!

Sopla muy suavemente sobre el rostro de Pepe Real cuando ya iba de camino a la parada del autobús y este cambia de opinión:

– Bueno, ya que me lo ha dicho y que me ha invitado… pues que por mí no quede. Iré a ver.

Dios sonríe satisfecho… y juguetón:

– Ya verás la que te preparo mañana, Pepe.

A la hora convenida, Pepe se presenta en la dirección que le había indicado su conocido y para su sorpresa allí solo estaban el conocido, el representante de la editorial y… ¡él! Los siete u ocho restantes habían dicho que no les interesaba el proyecto.

El de la editorial le dice:

– ¿Y tú qué puedes hacer? Ya que estamos…

– Bueno, pues yo soy maestro, claro, me dedico a los niños, doy clase de lengua, he hecho cuentos…

– ¿Cuentos? Envíame un proyecto y hablamos.

Dios sabe que ya ha hecho su trabajo. Ahora le toca a Pepe. Le ha costado que se diera cuenta de que le había regalado un talento muy importante, que lo tenía intacto dentro de él y que era la hora de que lo pusiera a producir.

Pepe Real no defraudó a Dios. Se puso a trabajar en todas las horas que su trabajo le permitía y un año después nació  “Erase una vez”, cuentos para educar en valores cristianos.

Justo era lo que Dios necesitaba. Ahora había que difundirlo y que llegara a todos los padres que necesitaban ayuda para que sus hijos e hijas conocieran a Jesús y su Evangelio y que quedaran prendados de Él.

Al poco tiempo, unas editoriales extranjeras se interesaron también por el libro, se traduce a tres idiomas y ahí empieza todo.

Dios está feliz:

– ¡Bien! ¡Esto funciona!

Y Pepe Real, contento. Ha hecho un buen trabajo y ahora, piensa, ya puede continuar con su vida de siempre.

La risa de Dios resuena por todo el cielo.

– Pero, ¡qué dices, Pepe! Si esto no ha hecho más que empezar.

Dios sabe que Pepe no le defraudará, que le ayudará a propagar su Palabra, con una creatividad, una sabiduría y una ternura de las que Él le ha dotado a raudales.

Y casi sin dejarle descansar, Dios le sopla al oído una idea genial para un nuevo libro…

Mª José Varea
Voluntaria

 

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