En Portoviejo vuelve a salir el sol

En Portoviejo vuelve a salir el sol


En estos días, hemos recibido el Informe final del proyecto de respuesta a la emergencia por el terremoto en Ecuador de abril del año pasado financiado por Cáritas Diocesana. Se trata de un proyecto de entrega de materiales a las familias para la recostrucción de viviendas y de un centro comunitario en la parroquia Santa Narcisa de Jesús de Portoviejo. El misionero valenciano con el que hemos estado en contacto nos han pedido desde Ecuador que transmitamos su agradecimiento a los hermanos y hermanas de la Cáritas Diocesana y a la Archidiócesis de Valencia. Con la ayuda recibida han hecho posible la construcción de un centro comunitario de uso múltiple y que 36 familias puedan reconstruir sus viviendas en esa zona devastada por el seísmo.

La parroquia eclesiástica Santa Narcisa de Jesús, ubicada en la ciudad de Portoviejo, Provincia de Manabí, en el barrio de San Alejo, tiene cinco comunidades. La parroquia está ubicada en la zona urbano marginal de la ciudad de Portoviejo, con altos índices de delincuencia, inseguridad e insalubridad. Todas las ciudadelas fueron fundadas hace 30 años debido a las invasiones de terrenos por parte de familias que llegaban de otras zonas de la ciudad o de zonas rurales sumamente pobres y de escasos recursos económicos. Al ser terrenos invadidos, muchas familias todavía carecen de escrituras de propiedad por lo que se dificulta la regularización de los terrenos donde se encuentran estas familias.

Por ser una zona de invasión, la infraestructura de urbanización es rudimentaria: la mayoría de las casas son mixtas: ladrillo y caña; las calles no cuentan con asfalto o adoquines lo que imposibilita caminar especialmente en la estación invernal, la distribución del agua potable es irregular. No existen áreas verdes, ni lugares para reunir a la comunidad, las escuelas y colegios están distantes, lo que dificulta el traslado de los estudiantes a los centros educativos.

A pesar de las dificultades, la población ha ido creciendo en estos años con sucesivas invasiones y familias que van a habitar en la vivienda de sus familiares. Se calcula que habrá unas 7000 familias, con una media de 5 miembros, por la tanto la población total de la comunidad está sobre los 35 000 habitantes, mayoritariamente jóvenes y niños.

De las personas que viven en esta zona, más del 70% viven de trabajos eventuales (cocineros, lavanderas, niñeras, tricicleros, cargadores, recicladores, entre otros). Menos del 30% viven del sueldo básico que le sirve para mantener a su familia, pero de ese sueldo pagan también los servicios básicos por lo que, en general, se trata de una zona realmente pobre. Por no tener un sueldo estable, la gran mayoría de las familias pasa auténtica necesidad. Incluso hay niños que se ven obligados a trabajar en la calle vendiendo caramelos, limpiando zapatos o carros, o de recaderos.

El 16 de abril del presente año en la provincia de Manabí se sintió un terremoto de 7.8 grados de acuerdo a la escala Richter, que destruyó centenares de viviendas ubicadas en áreas urbanas y rurales, reportándose en nuestra parroquia la destrucción de pequeñas viviendas de familias de escasos recursos económicos dedicadas al comercio informal. En muchos casos, además de perder sus viviendas también se quedaron sin sus formas de subsistencia.

En la parroquia, las personas de los grupos de Cáritas en cada comunidad elaboraron un censo y constataron más de 500 familias con sus hogares afectados. Poco a poco van llegando ayudas públicas y privadas, aunque hay familias que por diversas circunstancias no ameritan para recibir dichas ayudas. De entre las familias que no han recibido ningún tipo de ayuda, se eligieron para el proyecto las de menores recursos económicos y las que por no tener la propiedad de sus terrenos no podían acceder a ninguna ayuda oficial.

Información extraida del Informe final del proyecto

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