Encuentro Vicaría II: un solo corazón, un gran corazón

Encuentro Vicaría II: un solo corazón, un gran corazón


El pasado 25 de noviembre tuvo lugar el encuentro anual de la Vicaría II, encuentro repleto de corazón y de corazones. Un primer gesto para recibir a los asistentes ya predisponía a un ambiente donde latía la calidez y la acogida.

Noelia, coordinaría de la Vicaría, nos explica cómo fue el encuentro: “Entraban los asistentes y les dábamos la carpeta y dos corazones. En uno tenían que escribir su nombre y en el otro el de una persona participante que acude a su acogida. Solo el nombre, sin apellidos, como actitud más personal, más íntima; con esa cercanía, igual que poníamos el nuestro. Acudían al cartel grande en el que estaba el logo de UN SOLO CORAZÓN y un gran corazón vacío que iban llenando con esos pequeños corazones, hasta cubrirlo por completo”.

Corazón Vicaría II.

Corazón Vicaría II.

La oración, preciosa, bajo el título de Jesús, rey de corazones, repasó el evangelio de Mateo: “…Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos o con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos?… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis…”

La primera ponencia estuvo a cargo de este biólogo, reconvertido a teólogo y a sacerdote, tan bien conocido de nuestras Cáritas, Pedro Jiménez, quien desde la naturalidad más sencilla y hablando de lo cotidiano, de todo lo que impregna nuestro día a día y de lo que todos podemos y debemos hacer, además de dar un buen repaso a los puntos más importantes de la encíclica de Francisco, Laudato si’, sugirió una serie de “pasitos posibles de conversión ecológica” tanto en el ámbito personal como el comunitario y parroquial:

  • mantenernos bien informados sobre estos temas;
  • reciclar y educar a otros en esta práctica;
  • evitar el plástico en lo posible;
  • ahorrar en agua y en papel;
  • usar el transporte público;
  • usar lámparas led, reducir el uso de electrodomésticos y utilizar programas de ahorro;
  • comprar productos de limpieza ecológicos y, mejor aún, usar vinagre;
  • comer productos locales, utilizar el comercio justo, no desperdiciar alimentos…

Dice el papa Francisco, retomando las palabras de Juan Pablo II: “Los cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la Creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe…”.

La creación toda, unida e indisolublemente con nuestra fe.

Repite Noelia las palabras de Pedro y este, del papa: “no hay espacio para la globalización de la indiferencia” y eso cala hondo en todos los que nos sentimos comprometido con la obra de Dios y dispuestos a dar esos pequeños pasos tan necesarios para el mantenimiento de la Casa Común y también, sin lugar a dudas, para la construcción de un futuro más respetuoso con la naturalezas y con los seres humanos más débiles.

Siguió la hora del almuerzo, de tener un momento de charla, de, como dice Noelia: “vernos las caras, compartir, que tanto nos hace falta porque es el tiempo y el espacio en el que nos encontramos con compañeros de otras parroquias y es  muy importante mantener viva esa relación que tanto nos une”.

En la siguiente ponencia hablaron los jóvenes del campo de trabajo de Palestina “Iniciativa por la Paz”. Un testimonio de verdadero compromiso y de férrea esperanza que sorprendió y conmovió a los asistentes porque muchos no sabían de esta iniciativa y por la formalidad y la profundidad con que se expresaban estos jóvenes y también por su juventud misma. Hablaron de las sombras y de las luces en la tierra de Jesús. Sobre todo de las luces, de la luz de aquellos cristianos que a pesar de todas las dificultades y de todo el sufrimiento que encuentran quieren seguir estando allí, porque es su vida, su territorio y lo hacen con alegría y con “esperanza contra toda esperanza”.

“Escuchemos nosotros este nuevo clamor que nos lleve a conmovernos y actuar. Que su voz llegue a nuestra Iglesia, a nuestras diócesis, parroquias y foros sociales y así experimenten estos hermanos nuestra cercanía y ayuda misericordiosa”

Tanto a Pedro Jiménez como a estos jóvenes se les invitó a depositar su corazón junto con el del voluntariado y los participantes.

Y finalizó el encuentro con un último gesto, velas encendidas y  lectura, entre todos, de donde nace “Un solo corazón”, de Hechos de los Apóstoles, que habla de que todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar.

Un encuentro que hizo latir los corazones con el claro sentimiento, con la certeza, de que estamos en el camino correcto para dar vida al camino trazado por Jesús.

Mª José Varea
Voluntaria

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