Fumar en las playas

Fumar en las playas


Si en la actualidad, alguien tratara de patentar el consumo de tabaco, las autoridades se lo denegarían por los daños a la salud y al medio ambiente.

Que llegara a nuestra cultura hace más de cinco siglos, es lo que ha permitido que los productos del tabaco sean legales. Las drogas que llegaron después, opiáceos, cocaína o las drogas de síntesis, son ilegales. El tabaco, aun matando unas 57 000 personas al año solo en nuestro país, es legal.

Frente a esta dura e incoherente realidad, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, lleva años proponiendo diversas estrategias para que el tabaco deje de ser un problema de salud nacional y la primera causa evitable de muerte prematura.

En sus propuestas, educación y concienciación son fundamentales, pero limitar el acceso al tabaco y evitar su normalización, también. Dentro de esta línea el Comité propone que no se pueda fumar en los espacios donde hay aglomeración de personas. Se incluyen de esta forma los estadios deportivos, terrazas, conciertos y eventos al aire libre, espacios naturales y playas.

Respecto de los estadios deportivos y los parques naturales, hay autonomías que han dado pasos al respecto. Para las terrazas haya una legislación nacional: está prohibido fumar en cualquier terraza exterior que tenga tres laterales cerrados, una normativa que raramente se cumple.

El principal motivo de la propuesta es la protección de la salud. Aunque el espacio sea abierto, no puedes evitar el humo de las personas cercanas y el problema es mayor en las gradas de un estadio deportivo. Pero especial atención merecen los menores.

Las playas son espacios llenos de niños que están expuestos al humo del tabaco. Además, compartiendo espacio con fumadores normalizan el hecho de consumir tabaco, de fumar. Una de las estrategias más eficaces para prevenir una adicción es no normalizarla, no naturalizarla; no podemos transmitir que destruir la propia salud y la de los que nos rodean es aceptable y eso es lo que logra la normalización.

La variable medioambiental también es importante en las propuestas y decisiones que se están tomando. El acetato de celulosa de los filtros tarda más de diez años en degradarse. Mientras tanto, las toxinas que contienen del filtrado del tabaco van pasando a la tierra y a las aguas.

Un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala que el 30 por ciento de los residuos que se acumulan en las playas son colillas de cigarrillos. Cada colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua dulce y entre 8 a 10 de agua marina. Acetona, amoniaco, naftalina, arsénico, metanol, polonio y otros elementos radiactivos, se incorporan al ciclo biológico y llegan a nuestra cadena alimenticia.

Las políticas para crear playas libres de humo y de la contaminación del tabaco, nacieron hace años y van ganando terreno. Lugares emblemáticos como Motril, en Granada, o Lloret de Mar, en Girona son espacios sin humo. Y hay decenas de estos espacios en la costa española.

Cuarenta y cinco playas en Galicia, seis en Murcia, cuatro en Cataluña, también en Baleares, Asturias y Canarias. En total, unas 70 playas libres de humo y con claros síntomas de aumentar durante este verano.

Evitar el tabaquismo en determinados lugares como las playas, no es una cuestión de prohibiciones, es una apuesta por la salud de esta generación y de las venideras, es una apuesta por la salud del planeta y por lo tanto por nuestro bienestar. Supone calidad para nuestro tiempo libre y esta imbricado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para el 2030.

No fumar, es una decisión hacia una mayor calidad de vida.

Proyecto Hombre Valencia

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