Guardianes de nuestros hermanos migrantes

Guardianes de nuestros hermanos migrantes


Esta entrada forma parte de la serie sobre la campaña Compartiendo el viaje de Cáritas Internationalis

El pasado 17 de octubre, en su Audiencia General, el papa Francisco indicó que el desprecio y la indiferencia hacia un hermano también son una forma de matar. De sus palabras se desprende que matamos al migrante cuando ignoramos la dignidad de su persona.

Citó el papa el pasaje del libro del Génesis en el que Caín, después de que el Señor le pregunta dónde está su hermano, responde: «No lo sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?» El papa nos exhorta a responder a esta pregunta SÍ, pues somos custodios el uno del otro. En las tareas de custodia, nos invita no solo a no hacer el mal sino también a hacer el bien a nuestros hermanos y hermanas. Nos hace una llamada al amor y a la misericordia.

En este sentido, como leemos en la ficha Juzgar 05 del material didáctico de la campaña Compartiendo el viaje:

«Es importante que las comunidades no consideren agotado su deber hacia los inmigrantes simplemente con gestos de ayuda fraterna o apoyando leyes sectoriales que promuevan una digna inserción en la sociedad, que respete la identidad legítima del extranjero.

Los cristianos deben ser los promotores de una verdadera cultura de la acogida, que sepa apreciar los valores auténticamente humanos de los demás, más allá de todas las dificultades que implica la convivencia con quienes son distintos de nosotros» (Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Instrucción Erga migrantes Caritas Christi).

En consecuencia, deberíamos preguntarnos: además de tener gestos de ayuda para con las personas migrantes, ¿tengo una verdadera cultura de acogida? Solo con una respuesta afirmativa seremos guardianes de nuestros hermanos y hermanas, las migrantes.

Paz Gómez
Voluntaria

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