Hablar, cura

Hablar, cura


Durante este mes de agosto publicaremos las entradas que más visitas han tenido en el último año. Esperamos que os gusten.

En Cáritas estamos muy acostumbrados a escuchar, de hecho la escucha es una de nuestras tareas fundamentales… pero creo que pocas veces reflexionamos sobre la importancia de “hablar” en la lengua propia de cada persona. Lo que supone dominar las palabras precisas con las que expresar exactamente lo que quieres decir, los matices de tus sentimientos, las tonalidades de tus emociones… que tus palabras se adecuen exactamente a lo que quieres hacer entender y compartir.

Es muy posible que cada uno de nosotros y nosotras hayamos sentido la frustración al viajar a un país extranjero, balbucear cuatro palabras y sentirte idiota porque no sabes hacerte entender. Si es frustrante en un viaje de placer porque no sabes pedir una sopa menos picante o una talla menos de la camiseta que te vas a comprar como souvenir… imagínate cuando en tu viaje al extranjero, por el camino, han muerto tus amigos, has sufrido vejaciones, te han robado, engañado, se han roto tus sueños… Tardas mucho (demasiado) tiempo en encontrar palabras en un nuevo idioma, para expresar muy toscamente todo lo que llevas dentro.

Hablar cura, narrar sana.

Poder explicar a otros y poder explicarte a ti mismo cuál ha sido tu historia es parte de la elaboración del duelo… y no tener palabras para hacerlo es muy duro.

Por eso el otro día cuando escuchaba a Hermann y Ousman hablar con fluidez en su propia lengua del periplo de su viaje, aunque yo no entendía todas las palabras era evidente que estaban expresando con mucha riqueza y claridad cuál había sido su experiencia, sus vivencias, sus expectativas, sus anhelos, sus decepciones, sus miedos…

Estaban contándoselo en su lengua materna a un grupo de alumnos de Francés de la Escuela Oficial de Idiomas de València. Hermann y Ousman son de Camerún y Costa de Marfil y allí se habla francés, francés camerunés y francés costamarfileño. Y habíamos ido allí para agradecer a la Escuela Oficial de Idiomas la colaboración que hemos establecido. Algunos alumnos nos acompañan como voluntarios en el Proyecto Simón para hablar con personas sin hogar en su propio idioma.

Y tanto Ousmane como Hermann (y eso sí que lo entendí) dijeron que hablar es una terapia y que para ellos era bueno.

Y con eso me quedo.

Hablar cura, narrar sana y tener a quien contárselo en mi propia lengua es una de las mejores ayudas que podemos ofrecer.

Gracias a entidades con corazón como la Escuela Oficial de Idiomas, podemos ofrecer mejor esta escucha.

Nuria Baeza
Cáritas Valencia

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