Invitación a un cambio de vida

Invitación a un cambio de vida


El pasado sábado, 25 de marzo, tuvo lugar en el colegio Atalaya de Buñol el encuentro anual de la Vicaría 5. Con una importante asistencia del voluntariado, buena representación de párrocos, la presencia de Fani Raga, secretaria general de Cáritas Diocesana y de Vicent Andrés, responsable de Proyecto Hombre, tuvimos la oportunidad de trabajar en la construcción de esta CASA COMÚN que tan necesitada está de buenos obreros.

No faltaba de nada: materiales, herramientas, vallas, señalizaciones y un precioso lirio representando el cuidado jardín que rodeará la casa una vez finalizada.

Tras la oración, fue Agustín Alcayde, vicario episcopal y párroco de Utiel, el encargado de dar la bienvenida y Fernando Tomás, párroco de Sinarcas, quien presentó al ponente, Pedro Jimenez que se iba a ocupar de acompañar el paseo por todo el contenido de la encíclica de Francisco I, Laudato Si’.

En Pedro Jimenez encontramos no al conocedor exhaustivo de la encíclica, que lo es, si no al hombre que la entiende como propia, la vive y la practica. Este párroco, en la actualidad de Santa Marta en Valencia,  es biólogo, ecologista, ha sido misionero, coordinador de Cáritas en Gijón y define la encíclica como documento profético por concienciar a cristianos y no cristianos de la degradación, tanto de la naturaleza como del ser humano en su ansia de riqueza, bienestar material y especulación y que producen una pobreza injusta en el mundo; por las propuestas que hace para plantearse un cambio de vida y por la denuncia de los porqués en un mundo que hemos hecho entre todos.

«Qué mal  estamos haciendo  el mandato de Dios, qué mala gestión de todos los bienes que nos ha dado tan gratuitamente», decía Pedro.

La visualización de cada uno de los apartados de que consta la encíclica, debidamente comentados por el ponente,  invitó a realizar alguna pregunta, opinión o duda.

Y la reflexión de una voluntaria, muy conocida de buena parte del auditorio, que lleva muchos años al servicio del Evangelio, de una mente despierta y comprometida, que dijo:

«No se me había ocurrido nunca confesarme de esto, pero ahora veo que hago cosas que perjudican…».

¡Atención!, hay que leerlo otra vez y despacio.

Esta debió ser la intención de Francisco al escribir este alegato apasionado y veraz en defensa de la Vida. Mover conciencias. Una voz que habla para todo el mundo. Para que nadie cierre los ojos o mire para otro lado. Ahí queda. Y si va provocando reacciones como la de nuestra compañera, ¡cuánto hemos ganado todos!

Una toma de conciencia de la situación, un estilo de vida nuevo, con la austeridad, elegida por convicción, con un uso racional de los medios a nuestro alcance, con el uso de productos de un comercio que emplee con justicia a los trabajadores y no que busque el enriquecimiento de los más poderosos y un largo camino por recorrer encaminado al bien global de todos. Decía Pedro:

«Basta de palabrería. Hay que actuar ya. El deterioro de la calidad de vida humana y la degradación social van en aumento. El progreso no ha supuesto un aumento de esa calidad de vida, si no que cada vez hay mayor pobreza y mayor destrucción de la naturaleza. Hay que escuchar el clamor de la tierra y de los pobres. No hay espacio para la debilidad en las reacciones».

Después de un espacio para el café y los corrillos, trabajo por grupos, electricidad, fontanería…  todo el material para que la CASA COMÚN  sea de una absoluta solidez y sirva de modelo para que cada vez más obreros se vayan apuntando al proyecto.

Cada grupo plasmó en un atobó una idea, un deseo, una convicción o un sueño para esa construcción. Finalmente, una puesta en común, con prácticas ya en funcionamiento: en una parroquia han formado una cooperativa de energías renovables; en una catequesis se conciencia a los niños del buen uso del agua; en la acogida se dan ideas de cómo ahorrar por aquí y por allá, cómo buscan la austeridad en un mundo en el que siempre nos están vendiendo algo…

ladrillos Encuentro Vicaría 5.

‘Atobones’ con las concluisiones del Encuentro.

Y de despedida, las palabras de ánimo en el empeño de Luisa Bosch, directora de la Vicaría que invitó a cada grupo a llevarse uno de esos atobones con proyecto para que la construcción de la CASA COMUN se extienda por todas partes.

Mª José Varea
Voluntaria

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