La importancia de los cuidados

La importancia de los cuidados


Aunque en sí misma la vejez y la diversidad funcional no deberían ser factores de riesgo, sí que hay que tener en cuenta que las consecuencias del envejecimiento y las consecuencias físicas y psíquicas de la diversidad funcional son, al menos en algunos casos, factores que pueden derivar en estados carenciales que precisen del acceso a unos servicios especializados.

Con los profundos cambios demográficos que se han experimentado en el ámbito mundial y más concretamente en España, nos encontramos con el envejecimiento progresivo de la población. A este hecho debemos añadir el creciente número de personas dependientes, el menor tamaño de las familias, principal fuente de cuidados informales, y la creciente participación de la mujer en el mercado laboral, siendo la mujer la principal protagonista en los cuidados a las personas con dependencia. Todo ello debe llevarnos a una profunda reestructuración social interna.

La creciente conciencia sobre la necesidad de dar autonomía a todas aquellas personas que lo precisen en mayor o menor grado deriva del trabajo de personas expertas, de los actores implicados, de la mirada hacia otros países y las estrategias llevadas a cabo para que en el momento actual nos encontremos con que la sociedad demanda soluciones para una situación que ya está en el imaginario colectivo. La diversidad funcional y el paso de los años nos convierten en personas más frágiles, pero no por ello menos capaces, siendo la autonomía la clave para ganarle bienestar a la vida. Contamos con el reconocimiento de los derechos de las personas en situación de dependencia y de sus cuidadores, el carácter universalista de las prestaciones y la potenciación de la prevención de forma global, pero no contamos con la posibilidad de adaptación de los recursos a la realidad social cambiante y heterogénea y las consiguientes necesidades sociales que genera dicha realidad.

Si tenemos en cuenta que la dependencia tiene múltiples matices, nos encontramos con que las respuestas deben ir encaminadas a afrontar la dependencia económica, la dependencia física, la dependencia causada por la falta de información y la dependencia que provoca aislamiento y soledad. En todos los matices de la dependencia los cuidados son la piedra angular. Sin el cuidado de su situación económica (mediante las ayudas y prestaciones que por derecho tienen reconocidos), sin el cuidado en las Actividades básicas de la Vida Diaria (AVD), sin hacerle partícipe de las atenciones físicas en el grado que precise y, sobre todo, sin el cuidado de su bienestar emocional, dónde queda su dignidad.

Las personas con diversidad funcional o dependientes por motivo de su avanzada edad pueden necesitar el apoyo de una tercera persona, ser asistidos e incluso ser sustituidos en la mayoría de las AVD. No por ello, sin embargo, su entorno más cercano se debe sentir atado a su diversidad funcional, sino todo lo contrario, debe sentir la necesidad de integrarlo en cada aspecto de la convivencia. Esto debe ser aplicado en cada uno de los contextos en los que situemos a la persona mayor, sea el ámbito domiciliario o residencial.

Los cuidados deben involucrar a toda la sociedad, ya que todas las personas nos veremos de una forma u otra, más pronto o más tarde, en una situación en la que precisemos de un entorno que se adapte a nosotros, que sea amable y en el que podamos ser copartícipes del mismo.

Los cuidados, las actividades que se realizan para el mantenimiento de la vida y la salud, han estado históricamente invisibilizados, relegados al ámbito doméstico y atribuidos a las mujeres. Para que esto no siga ocurriendo, desde la Fundación San Antonio de Benagéber, como actividad inicial para celebrar 40 Años de cuidados a nuestros mayores queremos dar a nuestros cuidadores y cuidadoras el protagonismo que se merecen.

Así, el día 8 de marzo con la celebración del Día Internacional de la mujer realizaremos un homenaje a todas las auxiliares sociosanitarias, trabajadoras y voluntarias que cuidan a las personas mayores. Será en la primera semana de octubre cuando celebremos los 40 años de la Residencia de Mayores de la Fundación San Antonio de Benagéber y realizaremos una exposición en la que se pueda visualizar el trabajo realizado por las personas residentes dando protagonismo a toda la familia que forma la residencia.

Amparo Ruiz
Trabajadora social
Residencia San Antonio de Benagéber

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