La lucha contra el hambre retrocede una década

La lucha contra el hambre retrocede una década


Noticia completa en Desalambre

  • El hambre ha aumentado por tercer año consecutivo y alcanza a 821 millones de personas en todo el mundo, una cifra similar a la registrada en 2010 que apunta a un cambio de tendencia, según la ONU
  • Entre las principales causas analizadas están los conflictos que se cronifican o los fenómenos extremos como las sequías o las lluvias torrenciales
  • 14 de 34 países con situación de crisis alimentarias en 2017 se vieron afectados por ambos factores, lo que afectó a 65,8 millones de personas

Al final de este día, una de cada nueve personas en el mundo se habrá marchado a la cama sin haber comido lo suficiente. O lo que es lo mismo: 821 millones de personas, según los últimos datos globales, correspondientes a 2017. Son 17 millones más que en 2016, 36 millones más que en 2015.

El número de personas que padecen hambre ha vuelto a crecer por tercer año consecutivo, según el informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo, presentado el pasado martes y elaborado conjuntamente por varios organismos de las Naciones Unidas. Y apuntan a un cambio de tendencia que se consolida tras un prolongado descenso hasta 2014: los progresos alcanzados en la lucha contra el hambre han sufrido un revés y retroceden a la casilla del año 2010, último año en el que se registraron niveles de desnutrición similares.

El objetivo que pactaron los líderes mundiales hace tres años, según el cual el hambre debe ser historia en 2030, queda así un poco más lejos. “Los alarmantes indicios de una creciente inseguridad alimentaria y los altos niveles de las diferentes formas de malnutrición son una clara advertencia de que es mucho lo que resta por hacer”, sostienen los autores del estudio en el prólogo.

La actividad humana tiene mucho que ver en este retroceso. Entre las principales causas de este repunte del hambre están el estallido o el enquistamiento de la violencia y las guerras en varias zonas del planeta, según la ONU. “Pese a que a nivel técnico y tecnológico sabemos cómo avanzar para aumentar la seguridad alimentaria, hay cuestiones ajenas a la lucha contra el hambre que están influyendo negativamente, como los conflictos”, sostiene Lucía Fernández, responsable de comunicación del Programa Mundial de Alimentos, una de las agencias autoras del informe, en España.

El impacto de la sequía y otros fenómenos extremos

En el informe, los organismos de la ONU insisten: el aumento se debe a los conflictos, pero también al impacto de los fenómenos extremos “frecuentes e intensos”, en parte impulsados por el cambio climático, y concluyen que el hambre es “significativamente mayor” en los países que tienen una gran dependencia de las precipitaciones o que están expuestos a una sequía grave y donde un elevado porcentaje de la población depende de la agricultura.

Los cambios en el clima, como el calor extremo o las lluvias torrenciales, han mermado la producción de cultivos fundamentales para muchas personas como el trigo, arroz y maíz en las regiones tropicales y templadas. De todos los desastres naturales, las inundaciones y las tormentas tropicales son las que más afectan a la producción de alimentos, también las sequías. Las que vinieron vinculadas al fuerte fenómeno de El Niño en 2015 y 2016 afectaron a numerosos países y contribuyeron al repunte del hambre registrado este año.

El impacto del hambre es mucho mayor cuando un país se ve azotado, de manera conjunta, por los conflictos y estos desastres naturales. Esto ocurrió en 14 de 34 países con situación de crisis alimentarias en 2017 y afectó a 65,8 millones de personas.

Es el caso de Yemen, con un 34% de su población subalimentada, en guerra desde 2015 pero también expuesta a fenómenos como la sequía.

Otros ejemplos son Sudán del Sur, en conflicto y azotado por las lluvias escasas o Etiopía, que sufre inundaciones repentinas. Bangladesh, que ha recibido cientos de miles refugiados rohingyas desde Myanmar, está expuesto a inundaciones y tormentas.

El hambre está avanzando en Latinoamérica y la mayoría de las regiones de África –con especial impacto en África subsahariana– que vuelve a ser el continente con el mayor porcentaje de población subalimentada. Más de 256 millones de personas, un 20% de su población, pasan hambre en África por el impacto de fenómenos meteorológicos extremos y conflictos en diversas regiones.

Estos factores también explican en parte que la tendencia a la baja del hambre “pueda estar ralentizándose” en Asia, que sigue albergando al número más alto de individuos que la sufren, 515 millones de personas, un 11,4% de su población. Por otro lado, en América Latina y el Caribe, el hambre creció ligeramente hasta alcanzar a 39 millones de personas en 2017, el 6,1% de su población, según las estimaciones.

Las mujeres, la peor parte

En la lucha contra el hambre, las mujeres también se llevan la peor parte. En África, América Latina y Asia el impacto de la inseguridad alimentaria grave es más alta entre las mujeres. Las mayores diferencias se encuentran en Latinoamérica.

 

El informe de la FAO puede descargarse aquí: El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo

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