La riqueza de ser mujer

La riqueza de ser mujer


Ludmila Reiner es una experta. Una experta en ser mujer positiva, en ser buscadora de una vida mejor, en ser madre, en ser migrante y en ser generosa y lanzada a apoyar a otras mujeres necesitadas de alguien que las ayude a encontrar lo maravilloso que guardan en su interior, lo cuiden y lo hagan visible a ellas mismas y a los demás para contribuir a que el mundo sea un poco mejor.

Ludmila llegó a València hace casi dos años. Sus prioridades fueron encontrar trabajo y servir de voluntaria en Cáritas. Especialista en coaching sabía que por ese camino tenía una importante tarea que realizar. Encontró un trabajo y encontró un lugar en Cáritas, en el Área de Intervención Familiar. Realiza talleres con mujeres y solo les ofrece, como ella misma dice, un espejo. Un espejo donde mirarse de verdad hacia dentro y descubrir la belleza que llevan en el alma.

«Compartir las vivencias con las chicas, eso sí que es una gran experiencia. Cuando nosotras migramos a cualquier país, todas pasamos por el proceso de llegar y entender una nueva cultura. La diferencia entre unas y otras mujeres no está en las capacidades, en las virtudes o en las fortalezas que puedan tener, está en la actitud, en la inteligencia emocional que se tiene para enfrentar esa nueva vida. Este es el enfoque del trabajo que estamos realizando en los talleres: mostrarles que el proceso migratorio puede ser fluido, positivo e incluso, una aventura maravillosa si se mira de esta forma».

¿Qué podrá Ludmila aprovechar, en qué apoyarse, para que ni los problemas económicos, de familia o de integración puedan sobrepasar a una mujer recién llegada de otro país?

«No tiene nada que ver con lo que sucede de la piel para fuera, tiene que ver con lo que sucede de tu piel hacia dentro. Si tienes la estructura apropiada, lo que vas a generar será siempre positivo, incluso con las adversidades que puedas tener. Es cierto que cuando llegamos nos perdemos totalmente y cuando quieres incorporarte a esta nueva cultura puedes pasar por un periodo de despersonalización que te hace flaquear. No recuerdas cuáles son tus valores, ni tus virtudes. Te empiezas a perder y ahí vienen los procesos depresivos de nostalgia por lo que tenías. Si no tienes los recursos adecuados, necesitas ayuda para entender quién eres, cuáles son tus verdaderas fortalezas, tus valores. Conocerse es empoderarse.

La mujer, cuando tiene todas sus fortalezas y toda su entereza, es consciente de sus valores, sabe lo que es, empieza a vivir de una forma tranquila y segura”.

«La mujer dentro de la sociedad hace que se mantenga la cultura, que se mantengan los valores. Que una mujer sea empoderada, que tenga sus fortalezas, sus habilidades y destrezas, permite que la sociedad se conduzca de una manera mucho más enriquecida».

La dedicación de Ludmila a la psicoterapia, el coaching, a la programación neurolingüística y crecimiento personal han sido herramientas que la han ayudado a ella y ayudan, imparables, a todas las mujeres que pasan por estos talleres.

«Estas mujeres no solo son capaces de empaparse de cuanto les digo, sino que ha habido procesos en los que se han dado pasos importantes, han sido capaces de ver oportunidades que no habían visto antes. Yo solo pongo espejos para que ellas miren lo hermosas que son. Cuando se reconocen, el resto fluye. Cuando sabes a donde te diriges, el camino se te hace más comprensible. No vengo a modificar a nadie, solo a que se reconozcan como mujeres, integras, empoderadas, valiosas. Yo no cambio el mundo, yo me cambio a mí y con ese cambio baño al mundo. El cambio no tiene que ser inmediato. Cada cual tiene sus tiempos y eso hay que aprender a respetarlo. No todos estamos preparados en el mismo momento. No se trata de empujar, se trata de acompañar».

Hablar de futuro sorprende a Ludmila. Dice, entre risas,  que lo ve espléndido y la verdad es que su argumento sí que es espléndido.

«Mi futuro lo creo yo porque yo pienso siempre en el ahora. Decía Osho que si vive hoy lo mejor que puede vivir y da todo lo que puede dar, al final hoy será un excelente día y si mañana hace todo lo que tiene que hacer y da todo lo que puede dar, será un excelente día. ¿Para qué se va a preocupar del futuro si el futuro va a ser la suma de cada día bueno?».

Mª José Varea
Voluntaria

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