Lloc de vida: la eficiencia de la caridad

Lloc de vida: la eficiencia de la caridad


Un barrio obrero en Burjassot. Una calle tranquila y un bajo comercial con una estrecha puerta alberga el bullicio afable de decenas de personas que buscan hacerse un hueco en la vida del pueblo. Venidos de lugares del mundo  en los que no es posible, por guerra o por políticas corruptas, simplemente vivir.

Pilar Ros, Pili para todos, dice que es la presidenta del Lloc. No solo es eso. Es su alma, su aliento. Su vitalidad, su alegría. El afecto que dedica a cada una de las personas que atiende, llamándolas por su nombre, sabiendo su nacionalidad y su historia, muestran a una mujer, misionera jubilada desde hace años, multiplicada por efecto del amor de Dios. Está en todo, para todos, sin cansancio, sin decaer en su interés por cada una de las personas que acuden al Lloc. Habla del voluntariado con profunda admiración, agradecida por su dedicación, por su colaboración.

Para las cifras, que en términos generales Pili conoce muy bien, nos remite a Gustavo Fernández, el secretario de la asociación, y a Maribel Granell, que le ayuda en su tarea.

Dice Maribel que Lloc de Vida-Buscant alternatives se legalizó como asociación en 2010. Asociada a la parroquia de la Natividad de Burjasot ha pasado por varios locales que se han ido quedando pequeños por la cada vez mayor necesidad de espacio donde atender las diferentes demandas que se han ido presentando.

¿Podríamos decir que Pilar representa el espíritu del Lloc?

Gustavo: Es así. Una de las cosas que la distingue es la cercanía con la gente. No todos tenemos esa capacidad de empatizar inmediatamente con una persona. Posee el dinamismo de una jovencita. Tiene un control absoluto sobre todas las actividades, aunque tú no te des cuenta. Está pendiente del más mínimo detalle porque todo es importante y es una muy buena forma de llevar una organización como esta.

¿Cómo nace Lloc de Vida?

Gustavo: Fue un proyecto que nace en el barrio de Canterería, entre Burjassot y Benimàmet. Su foco inicial fue atender a las familias migrantes que empezaron a venir a España a principio de los 2000. Era un barrio pobre y mucha gente tenía necesidad de ir insertándose en la sociedad española. Se montó un pequeño local donde la gente pudiera acercarse, compartir un poco sus penas y se le fuera dando acogida y orientando sobre las posibles salidas que podrían tener. Nace una pequeña bolsa de empleo y también un proyecto muy pequeño de formación para desarrollo personal y para mejorar la empleabilidad. Complementariamente, como las madres traen a sus hijos, se montó otro proyecto de atención a niños que ha llegado a convertirse en algo muy importante para el Lloc, el proyecto Creciendo y Aprendiendo.

¿Fue Pilar la que dio el primer paso para que esto saliera adelante?

Maribel: El origen es cuando Pilar viene de Cuba, donde estaba de misionera. Viene como jubilada. Ella es muy inquieta, se acerca a la parroquia de la Natividad en la que había Cáritas parroquial. Le proponen trabajar con ellos y allí se da cuenta de que la gente no buscaba ya que les dieran ropa o comida, sino que les dejasen manifestarse en su cultura. Lloc de Vida nace, pues, en Cáritas Parroquial y cuando ya no había suficiente espacio es cuando se busca el primer local.

¿Funcionan de forma independiente Cáritas y el lloc?

Maribel: Cáritas nos ayuda en la organización. Forma parte de la comisión directiva y participa en nuestras actividades. Podríamos decir que son una misma cosa, un mismo cuerpo con dos brazos diferentes. Se pensó que el Lloc, al crecer bastante, en participantes y en voluntariado, era conveniente que se constituyera como asociación para agilizar la solicitud de ayudas y subvenciones.

¿Cuántas personas voluntarias trabajáis?

Gustavo: En este momento somos setenta y seis. Hay algunos que dan muchas horas y otros que dan las que pueden. Depende de la disponibilidad laboral. Una cuestión importante es preparar el relevo generacional para que el Lloc tenga una continuidad. Hemos tomado conciencia de la necesidad de ir formando gente más joven para que vayan asumiendo responsabilidades y el proyecto sea sostenible en el tiempo. El grupo de voluntariado que dirige la asociación es de personas relativamente mayores que son los que tienen más tiempo al haber accedido a la jubilación. Este proyecto se merece continuar y crecer porque es muy eficiente en ayudar a las personas que más lo necesitan.

¿Y participantes?

Maribel: El año pasado atendimos a mil cuatrocientas personas, que han pasado por todos los servicios que ofrecemos. Lo bueno del Lloc es que es muy completo. A pesar de lo insignificante que pueda parecer como asociación, al recoger muchas demandas, es muy completo. Desde la acogida, orientación personal, laboral, recursos a los que se puede recurrir y este año hemos implementado un localizador de recursos sociales que nos da la capacidad de poderles derivar a un conjunto de entidades, públicas o privadas, donde pueden ser atendidas sus necesidades. Manejamos una pequeña bolsa de empleo y si el interés de la persona es conseguir trabajo, mediamos entre ofertante y demandante de empleo.

¿Cómo funciona esta bolsa de trabajo?

Maribel: Por el boca a boca. Esto lo tratamos con mucho mimo. Para cada demanda se busca con cuidado el perfil más adecuado y se presentan varias personas para que el ofertante pueda elegir. Hablamos de servicio doméstico y cuidado de personas mayores, niños y dependientes. Pilar es la que lleva personalmente la bolsa y cuando una persona ya lleva un tiempo trabajando, se interesa por su funcionamiento. Es un seguimiento que forma parte del proceso. Por ambas partes. A la persona empleada también la llama para saber cómo está, si tiene alguna dificultad. Eso da mucha confianza por ambas partes.

Gustavo: Tenemos información también en la página web. Con los servicios sociales tenemos también una relación muy estrecha. Hay un conjunto de entidades con las que tenemos un trabajo cercano como el Servicio Jesuita de Migrantes, Servicios Sociales de algunos Ayuntamientos, parroquias y Cáritas parroquiales. En algún momento ha habido algún requerimiento de empresas que se dedican a la recolección de frutas, pero son ofertas  muy puntuales.

Maribel: Nos pusimos en contacto con la facultad de Derecho de la Universitat de València y vienen a colaborar con nosotros. Dentro de un proyecto de innovación educativa de la Universidad, lo que hacemos es enviarles las demandas de temas de inmigración, arraigo, reagrupación familiar, convalidación de títulos, etc. que nos solicitan. Los alumnos las preparan, los profesores las supervisan y los alumnos vienen aquí para aclarar esas dudas, esos temas. Se empezó el año pasado y es muy positivo.

El trabajo que se consigue ¿va destinado mayoritariamente a mujeres?

Gustavo: El ochenta y cinco por ciento de la oferta va dirigido a mujeres.

Maribel: Cuando las personas vienen a nosotros en busca de ayuda o de asesoramiento, nosotros solo les pedimos una foto y la fotocopia del DNI y el empadronamiento. No es condición que estén legalizados en España. Necesitan ayuda y es a lo que respondemos.

¿Y los niños y niñas?

Maribel: El programa nos vino por Cáritas Diocesana. Está financiado en su totalidad por Caixabank y da trabajo a cinco personas. Para el alumnado de cuarto de la ESO también se busca información para abrirles los ojos hacia las opciones de estudios que pueden tener: les hemos acompañado a una guardería para que vieran cómo funciona, han venido a explicarles otras salidas y también orientación vocacional.

Gustavo: Actualmente estamos atendiendo a ochenta niños, desde los siete a los dieciséis años. El tema de fondo es la educación en valores. También el refuerzo escolar y el ocio organizado. Hay actividades lúdicas, se llegan a acuerdos con algunas asociaciones y se organizan, por ejemplo, campeonatos de basket o futbol sala. Se hacen campamentos, visitas a lugares de València…

Las personas que atendéis, ¿están emocionalmente muy tocadas por dejar su país o ven esta llegada como una oportunidad?

Gustavo: Las personas que hace poco que han llegado son personas que vienen sumamente tocadas porque se les ha truncado un proyecto de vida, llegando aquí sin nada, habiendo dejado familia y amigos y a comenzar una vida que es totalmente incierta. Nosotros intentamos mejorar, en el módulo de desarrollo personal, el tema de la asertividad. Una profesora trabaja dinámicas grupales donde la gente pone sobre la mesa, a veces con cierta dificultad, todos sus problemas y en conjunto se va tratando de empatizar y encauzar los condicionantes que hacen no llevar bien las cosas porque, el día de mañana, si esa persona tiene que salir en busca de un empleo y está rota, no va a poder desenvolverse bien en el trabajo. Es importante que algunas personas, que ya tienen una formación base, encuentran aquí complementos que les permiten mejorar su empleabilidad. Hemos llegado, por ejemplo, a un acuerdo con el Hospital Arnau de Vilanova, con el área de atención primaria de enfermería, para impartir un curso de atención a personas dependientes.

Mª José Varea
Voluntaria

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