Lo imposible es verosímil si nos empeñamos en realizarlo

Lo imposible es verosímil si nos empeñamos en realizarlo


Una reunión, de las habituales en los arciprestazgos, ha tenido un carácter extraordinario para el arciprestazgo 9 de la Vicaría II. Y es porque el lugar de celebración ha sido el centro socio laboral Mambré de Cáritas Diocesana, con visita a sus instalaciones y presentación del centro, su espíritu y  sus objetivos por parte de Ana López, coordinadora del Área de Inclusión.

La idea que podemos tener del centro, conociéndolo de una manera esquemática, sabiendo que en él se atiende a personas sin hogar, se transforma y engrandece al escuchar a Ana cómo se hacen las cosas aquí.

Como ella dice, este no es un centro para atender las necesidades básicas de las personas que viven en la calle o en infraviviendas. Para una primera respuesta están los servicios sociales.

Entonces, ¿qué es Mambré?

Es el lugar en el que se trabaja por restablecer la dignidad de las personas y acompañarlas en su proceso de incorporación a la sociedad. Aquí se cree en el ejercicio de la dignidad universal. Se atiende integralmente a la persona y se le propone un proceso de recuperación. Se intenta atender a todas las personas: la que está muy machacada o la que está a punto de integrarse. Son seres humanos muy vulnerables. Quienes llegan aquí son unas valientes, unas supervivientes. Tienen agallas. Y un mérito extraordinario.

Las instalaciones, una antigua fábrica de electricidad, son amplias, remodeladas y acondicionadas por las propias personas participantes en los talleres prelaborales. Oficinas, despachos para atención individualizada, aulas para clases de castellano o de informática, espacios para talleres de pintura, electricidad, restauración de muebles, carpintería y arreglo de bicicletas, una pulcra cocina para el taller de cocina y para uso de los participantes y, en lo que era un deslunado con escombros, un huerto bien cuidado donde se imparte el curso de jardinería.

La presentación comienza con el testimonio de varias personas que han pasado por la casa, elaborado para la campaña de  personas sin hogar de Cáritas Española en 2016, donde se les preguntaba qué era para ellos la dignidad: “Tener un trabajo y, sobre todo, recuperar a mis hijas”, “salud y trabajo”, “la dignidad es esto, sentir que aquí estoy en casa”, “dejar la calle, a la que me vi abocada por necesidad,  y estudiar enfermería o algo más fácil como pastelería”, “mi familia es acomodada, pero me metí en drogas y es o una vida normal o las drogas. La dignidad es volver a tener esa vida normal con mi familia”…

Concentrados en personas sin hogar o residiendo en infraviviendas, con adicciones, en situación de prostitución, procedentes del proyecto Simón, de Jere-Jere, de los dispositivos de acogida sin recurso de alojamiento, se les acompaña en todas sus necesidades: administrativas, penales, sanitarias, se les da calor humano, se les prepara también por medio de  talleres  para la incorporación a la sociedad trabajando la puntualidad, los hábitos, las ganas, el cuidado de sus herramientas, la convivencia, el respeto…

Los talleres prelaborales  intentan reproducir fielmente el ambiente que se van a encontrar en una empresa, tratando de que recuperen habilidades para acceder al mundo laboral.

Personal contratado y voluntariado tejen en torno a ellos una infraestructura que les apoya, les enseña, les acompaña y les prepara para integrarse en la sociedad y retomar una vida digna.

A estas instalaciones le acompañan cinco viviendas, cuatro para personas migrantes y una para personas sin hogar en las que se ejerce una mayor supervisión de los educadores. Son viviendas para hombres. Las mujeres tienen otra problemática porque, bajo el yugo de la trata, muchas veces viven en casa de quien las explota.

Un importante coste económico de todo este engranaje de solidaridad: alquileres, suministros, salarios, impuestos, materiales, alimentación… Y un objetivo  mucho más importante: acoger al ser humano perdido en la más absoluta vulnerabilidad y devolverle esa dignidad, por dignidad, que se ha dejado en las aceras de la calle.

Continúa la reunión del arciprestazgo con la oración, preparada por Benjamín Oltra, en la que, basándose en una cita de Mario Benedetti: “Dios nos invita a creer que lo imposible es verosímil y nos empeñamos en realizarlo”, nos dice “qué Dios y qué religión tan divertida es la que nos presenta el Sr. Benedetti”. Se supone que a cuantas más dificultades e injusticias se nos presenten, más amor, entrega, disponibilidad e imaginación le tenemos que echar… Creer y vivir a Dios es el primer requisito para trabajar en Cáritas y eso significa pasarse al partido de la vida y dejar de ser cómplice de la muerte. Hay que abandonar toda indiferencia y todo miedo para apostar a favor de las víctimas, aún a costa de salir perdiendo.

Y con unas informaciones sobre localizador, herramienta contable y memorias, el arciprestazgo 9 dió por finalizado este encuentro.

Mª José Varea
Voluntaria
Foto: Rosa Estevan

 

Hay 1 comentario

Añade el tuyo
  1. Carmen Herraiz Gozalvo

    Me parece genial. Yo tambien soy de Cáritas. Voluntaria de la Cáritas Parroquial de San José, en Torrent, Valencia, Arciprestazgo 12, Vicaria 3.
    Todo lo relacionado con Cáritas, Hay que vivirlo con amor, desde el amor, y en el amor al prójimo y a Jesucristo nuestro hermano mayor.
    ENHORABUENA A LOS QUE ORGANIZAN Y LLEVAN A CABO MAMBRE. ES UN PROYECTO QUE NO CONOCÍA.

Hay 1 comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.