Manos a la obra: Plan Estratégico para 2018-2022

Manos a la obra: Plan Estratégico para 2018-2022


A lo largo de este mes de agosto, compartimos con nuestros lectores las entradas que más han gustado de todo el año. ¡Buen verano!

Sábado 5 de noviembre. Jornada de trabajo y reflexión para presentar, al voluntariado de los programas diocesanos el Plan Estratégico que Cáritas Diocesana de Valencia llevará a cabo desde el año 2018 al 22 marcando las líneas de actuación prioritarias en nuestra respuesta a pobreza y exclusión.

Una vez más son las palabras de Teresa de Calcuta las que abren, como oración, el desarrollo de esta presentación, creando el clima más propicio para dar lo mejor de nosotros en esta tarea al servicio de Dios.

Pues en este periodo vamos a construir la casa común: “una casa de misericordia, un hogar transformador de las realidades de pobreza”.

Nada es repetitivo, ni lo damos por sabido. Es Evangelio puesto al día. Emocionante y apasionante. Ser sus apóstoles, sus agentes de misericordia, los albañiles de su obra, más que un compromiso moral es un don.

El coordinador del Área de Sensibilización, Javier Ferrandis, nos da la bienvenida y presenta el nuevo plan, seguido de la intervención del director de Cáritas Diocesana, Ignacio Grande, quien nos dice que los voluntarios y voluntarias le hacen sentir gratitud, emoción y esperanza. Todo el trabajo que realiza el voluntariado es lo que da impacto y credibilidad a Cáritas en la sociedad. Somos, dice: “el corazón de la Iglesia que late y bombea. Somos gente movilizada para conseguir un mundo mejor. Y ahora tenemos la oportunidad de soñar con la Cáritas que queremos, de preguntarnos por lo que las personas vulnerables necesitan de nosotros”.

Y ya puestos a trabajar, son los responsables de Formación, Voluntariado, Calidad y Análisis de la Realidad (Pepe Real, Rosa Medina, Belén Lado y Nuria Baeza) los que nos explican cuál será este camino a  seguir durante los 5 años que comenzarán en 2018.

No partimos de cero  para  esta imponente construcción, porque ya hay mucho hecho. Tenemos un legado, unos cimientos que fundamentaran nuestro avance. La casa la construiremos, pues, sobre roca dura, no sobre arena.

En  primer lugar, para entrar en la obra, debemos observar unas normas de seguridad básicas, para lo que necesitaremos:

  • casco que nos proteja del pesimismo y del conformismo;
  • auriculares, aislantes de ruido, que no dejen escuchar, ni dejarnos influir por  prejuicios;
  • gafas de seguridad para proteger la mirada de todo lo que distrae;
  • guantes para defender a los excluidos y hacer frente a las causas de su exclusión;
  • botas para pisar fuerte exigiendo el cumplimiento de los derechos humanos;
  • mascarilla para no respirar aire tóxico ni tomar aires de grandeza;
  • arnés para ir siempre enganchado a Dios.

Deberemos:

  • quitar los clavos salientes  para que nuestras relaciones humanas sean siempre sanadoras;
  • tener cuidado con la maquinaria pesada para no atropellar, para adaptarnos.

«Y prohibido el paso a toda persona ajena e indiferente al prójimo herido»

El terreno está pedregoso y desigual pero tenemos unos “cartógrafos” excelentes que estudian y analizan todo lo referente al suelo de esta Comunitat Valenciana que nos ocupa, a datos de población, porcentaje de pobreza que crece, datos de empleo, de eventualidad, problema intergeneracional de la pobreza, cambio climático, pobreza energética… Analizan si realmente acogemos, nuestro deber de reconocer que otros tienen derechos… Pues este es el paraje en el que tenemos que construir. Y vamos a construir.

Voluntari@s participan en una dinámica.

Voluntari@s participan en una dinámica.

De entrada contamos con muchos operarios (más de 5000 personas voluntarias) y más de tres millones de euros de presupuesto.

Pues, ¡manos a la obra!

En lo más hondo, tendremos un espacio oscuro y un sótano donde dejaremos los materiales,  todo aquello que hemos utilizado y de lo que, en cualquier momento, podamos echar mano. Donde limpiar,  lavar la ropa, cuidar, reparar, reorientar,  afrontar adversidades…

Arriba ya nos encontramos con los dormitorios, en los que podremos pararnos y repararnos, construir sueños.

También la cocina, donde crear juntos (cáritas parroquiales).

¡El cuarto de los juegos! Para la celebración, para la fiesta. Para celebrar, celebrar, celebrar…

El salón y el comedor, en los  que encontraremos el calor de hogar, que es lo que nos mueve, y donde nos reunimos en la gran misión.

Y el vestíbulo, para, y con otros, un lugar supersensible en el que ponemos en práctica la acción socioeducativa de base, donde ejercemos la fuerza transformadora, anunciando, sensibilizando, formando, acompañando, denunciando. Desde donde todos circulamos por la casa.

Y por último tendremos un hermoso, un gran jardín. Un espacio, fresco y jugoso donde dar fruto…

Los grupos de trabajo debatimos sobre esta gran obra y finalmente, cerca de las 2 de la tarde, a las puertas de la diocesana, en la gran plaza, pusimos en común todos estos espacios y, ¡cómo no!, la gran foto. Una mañana intensa y provechosa, en la que nada fue repetitivo, ni nada lo dimos por sabido.

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

Añade el tuyo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.