Memoria Institucional: otra mirada

Memoria Institucional: otra mirada


El pasado 13 de junio tuvo lugar la presentación a los medios de comunicación de la Memoria Institucional 2017 de Cáritas Diocesana.

Con la participación de los diversos medios, Arturo Ros, obispo auxiliar de Valencia, Ignacio Grande y Fani Raga, director y secretaria general de Cáritas Diocesana, han desgranado cifras, gráficas y porcentajes que resumen la dedicación de las 6122 personas que, como voluntarios y personal contratado, trabajamos por restablecer la dignidad de quienes están al borde de la sociedad, que resumen la esperanza obtenida por los 53 175 participantes en nuestros programas y proyectos, y que resumen también las  700 000 horas compartidas entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan agarrarse a manos que les saquen de pobrezas injustas.

Y como decía Arturo Ros, la Memoria de Cáritas es muchas cosas: es abrir el Evangelio, recorrer sus páginas y hacer verdad lo que hacía Jesús. Es autenticidad, atrevimiento, búsqueda del bien y de la libertad del otro.

Este año podemos constatar, con preocupación, una clase nueva de pobreza a la que nos estamos acostumbrando y que, por tanto, que estamos normalizando: la pobreza de muchos de los que tienen un empleo. Asistimos a un modelo en el que lo precario es lo normal. La precariedad se está extendiendo como una forma de vida.

Los datos macroeconómicos hablan de una recuperación constatada, sin embargo, según palabras de Ignacio Grande: «la desigualdad no se ha corregido y manifiesta una fractura importante en la cohesión social que nos afecta a todos, especialmente a las personas más empobrecidas». La tasa AROPE que mide el riesgo de pobreza, indica que en España el 27,9 % de la población se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Cifras alarmantes cuando, como decimos, los datos macroeconómicos indican una recuperación en nuestra economía.

Las constataciones de Cáritas son:

  • la recuperación no está llegando a todas las familias y la precariedad se está entendiendo como un modo de vida;
  • la desigualdad se está enquistando en nuestra sociedad;
  • la puerta del empleo sigue cerrada a muchas personas y el mercado laboral no asegura unas condiciones de vida dignas.

En este 2017, el número de beneficiarias de Cáritas ha disminuido en un 11 % respecto al año anterior debido, entre otras cuestiones, a que la población ha disminuido y a que la pobreza tiende a cronificarse.

«Tenemos que ayudar pero, sobre todo, tenemos que contribuir a crear un modelo económico que no vuelva a arrastrar a tantas personas en caso de hundirse de nuevo el sistema» afirma Ignacio Grande. Con nuestro lema Tu compromiso mejora el mundo, Cáritas Diocesana anima a la sociedad a involucrarse en ese cambio de modelo socio-económico «que garantice el ejercicio de los derechos para todas las personas, reclamando que sean las Administraciones las garantes de dichos derechos».

Las cifras más significativas de nuestra memoria 2017 se desarrollan en un contexto en el que la tasa de pobreza y exclusión  (AROPE) en la comunidad valenciana es del 30,5%, frente al 27,9% del resto de España. Los perfiles que atendemos mayoritariamente son: Parejas jóvenes con hijos menores de edad, mujeres solas con hijos menores de edad, migrantes en situación de irregularidad administrativa y personas solas. De ellos, el 35% son menores de edad.

En este año, hemos atendido un 23% de personas nuevas y del total de atendidos el 52% han sido personas españolas.

Nuestras acciones más significativas están basadas en:

  • derecho a la dignidad: 52 economatos con 31 066 personas beneficiadas;
  • derecho a la integridad: 140 mujeres en contexto de prostitución y trata;
  • derecho a la educación: 49 proyectos en los que han participado 417 adultos y 769 menores de edad;
  • derecho a la vivienda: 43 viviendas que alojan a 244 personas (familias vulnerables, migrantes y refugiados, personas en contexto de sin hogar);
  • derecho a la salud: participamos en ODUSALUD y el 3% de las ayudas de las CCPP son para ayudas de farmacia.

La economía solidaria mueve:

  • empleo:50 equipos de acompañamiento en el empleo; 3883 participantes; 1900 inserciones laborales; 39 acciones formativas; 627 personas en los cursos formativos; el centro prelaboral Mambré;
  • empresas de inserción:Arropa Valencia (36 empleadas, 50% inserción); Koopera (40 empleadas, 50% inserción);
  • consumo responsable: 422 contenedores de reciclaje de ropa; 2876 toneladas de ropa recogidas durante el año; cinco tiendas Koopera Store; una tienda con corazón en Oliva; tres grupos de consumo responsable;
  • comercio justo: tienda La Troballa y puntos de venta en muchas CCPP y ferias.

Los ingresos de Cáritas Diocesana han sido de 4 764 922 €, procedentes su mayor parte de donativos y herencias y los recursos invertidos de 4 746 509 €, empleados mayormente en acción social y en el apoyo a las CCPP.

Y a la vista de todos estos datos, las propuestas de Cáritas van encaminadas a generar empleo digno que saque a las personas de la zona de pobreza; a facilitar la Renta Valenciana de Inclusión; a animar al compromiso de la ciudadanía y de la comunidad cristiana para un cambio social; que las Administraciones incluyan la defensa de los derechos de las personas más vulnerables y forzar que se reforme el modelo socioeconómico para que garantice el ejercicio de los derechos de todas las personas.

Y por último, antes de presentar el Plan Estratégico 2018-2022, se ha dado a conocer el proyecto “Un verano diferente” que atenderá a unos 320 niños y niñas, con actividades de ocio y comedor, en cuatro colegios diocesanos y atendidos por voluntarios de la Universidad Católica de Valencia.

Este es el trabajo de todo un año, pasando esas páginas del Evangelio, haciéndolas vivas y actuales e intentando mejorar y apostar por el cambio de la sociedad y de su modelo económico.

Mª José Varea
Voluntaria

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