Mi vida como voluntaria de Cáritas

Mi vida como voluntaria de Cáritas


Antonia (a la izquierda, con pelo blanco).
Entre las experiencias de nuestro voluntariado, hoy podemos leer el de Antonia, voluntaria de Cáritas parroquial San Roque de Oliva.

Es un gran honor, para mí, el poder compartir un esbozo de mi vida desde esta publicación de Cáritas.

Empezaré presentándome. Me llamo Antonia Coll y soy religiosa Carmelita Vedruna.

Pensando desde cuando se despertó en mí esa necesidad de entrega a los demás, casi podría decir que se desarrolló en los genes, pues mi abuela, madre y hermana siempre lo vivieron como cosa natural.

En mi juventud escogí la carrera de medicina como medio de aliviar y sanar a las personas en sus dolencias, pero Dios tiene sus caminos y me llamó a consagrarme en la Vida Religiosa.

Después de un largo peregrinaje -Londres, Sevilla, Alcoi, Taiwan-, aterricé en Oliva como Matrona del Centro de Salud. Desde aquí, año 1980, me incorporé a Cáritas de la Parroquia de San Roque.

¿Desde dónde lo vivo? Desde la necesidad de proyectar el Amor Misericordioso que el Padre nos tiene, hasta el extremo de enviar a Su Hijo pata visibilizar su caridad y con un proyecto muy deterninado: “Establecer su reino de Amor en el mundo”. Él estuvo siempre saliendo al encuentro de lo excluido de la sociedad: mujeres, extranjeros, paraliticos y un gran etc. Nos quería hermanos y felices. En igualdad de oportunidades. Sin que nadie dominara o explotara a nadie.

¿Qué es ser voluntaria? Es identificarse con ese Jesús en sus actitudes y estilo de vida. Las actitudes de cercanía, escucha, sorpresa, empatía, defensa de la justicia. Y desde abajo, saber acompañar al pobre, pero siempre sabiendo que es él el protagonista de vida y hay que tener mucho respeto para no herir su dignidad.

Para ser voluntaria de Cáritas se requiere vivir un estilo de vida sencillo, austero y sin pretensión de aparecer sabio y perfecto. Compartir debilidades y errores a veces es una gran cosa y hace falta humildad.

¿A quiénes atendemos? A quien viene a buscarnos por cualquier problema o necesidad, sin distinción de color, etnia o religión. Generalmente familias monoparenterales con hijos pequeños, ancianos, parados. Siempre después de conocer su realidad.

El trabajo de Cáritas siempre se realiza en equipo. Todos los miembros podemos aportar nuestra visión sobre el caso. Una vez expuesto, se tienen en cuenta todas las opiniones y se toma una decisión más completa y acertada.

¿Qué he recibido y qué he dado? A través de tantas personas en situaciones dramáticas he recibido “saber esperar con paciencia e impotencia” rabia contenida ante tanta injusticia, y al mismo tiempo, esperanza, solidaridad, agradecimiento y alguna que otra incomprensión en momentos de desespero.

He dado lo que soy y tengo con mucho amor, sabiendo que aún así les resulta difícil.

Comprender, por qué lo hacemos, o por qué no hacemos más.

Te ayudan a vivir tus problemas y a relativizarlos: ¡son tan pequeños al lado de su drama!

Antonia Coll
Voluntaria

Hay 1 comentario

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  1. Rosa Morató Simó

    Antonia Coll es eso: «Una embajadora del Reino de Dios en el mundo». Sabe escuchar, tiene mucha paciencia y rebosa amor por y para los más necesitados.

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