Noche de silencio y frío

Noche de silencio y frío


Hace rato que la noche ha caído sobre el monte. Los pastores, recogidos los rebaños, descansan a su calor en los corrales, sacando de su zurrón un pedazo de pan duro para cenar. Los labriegos, agotados de la dura jornada, reposan con la familia en torno a una hoguera y a un puchero de sopa caliente. Los trabajadores de la ciudad aún están volviendo, cansados, hacia sus humildes viviendas de barro y paja y los forasteros, los que han llegado huyendo de otras miserias, habitan también la larga noche, apretujados y temblorosos.

Todo es silencio y frío.

Esta noche, de silencio y frío, está poblada de injusticia, de hambres y guerras, de desamparo y  resignación.

Los hombres y mujeres que se cobijan de ella, acercan las manos al fuego buscando, entre sí,  el único calor que pueden esperar.

De pronto, el cielo se llena de una gran claridad y un joven, hermoso y con alas, les dice a todos ellos, hombres y mujeres de la intemperie, con la voz llena de dulzura y de alegría a la vez, que no teman, que les trae una Buena Noticia porque les ha nacido un Salvador.

Perplejos, sin creer lo que ven, algo en su interior les mueve a levantarse y a seguir la estrella que les guiará hacia ese Niño nacido entre pajas, arropado en un pobre pesebre.

Caminan con el corazón latiendo, sin saber por qué, acelerado y a trompicones. No pueden evitar el temor pero sus pasos cada vez más firmes, se encaminan tras la luz de la estrella en busca de una promesa de vida nueva.

Se detiene la estrella e ilumina un corral medio derruido. Dentro, un hombre y una joven están junto a un pesebre en el que un Niño recién nacido reposa tranquilo.

No pueden evitar caer de rodillas ante Él porque sienten que ese Niño, tan pobre y desvalido, por un extraño misterio, ha nacido por ellos, que Dios se lo ha enviado, es más, que nace en el interior de cada uno de ellos, buena gente, con fuerza y con ternura para que ellos mismos sean Palabra de Dios, misericordia y consuelo, denuncia y bienaventuranza para la humanidad.

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

Añade el tuyo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.