Nuevos pobres, nuevas pobrezas

Nuevos pobres, nuevas pobrezas


A lo largo de este mes de agosto, compartimos con nuestros lectores las entradas que más han gustado de todo el año. ¡Buen verano!

Como viene siendo tradicional al final de curso, hace unas semanas mantuvimos un Encuentro Formativo de las Cáritas parroquiales de la Vicaría 1 de Valencia en la Parroquia de la Santísima Cruz de Valencia.

Este año lo dedicamos, como colofón al curso que finalizamos y en preparación del próximo, donde también iniciaremos en la diócesis un nuevo Plan Pastoral, a hacer nuestras, y ver cómo concretar y encarnar en nuestras comunidades parroquiales y equipos de Cáritas, la Instrucción Pastoral de nuestros obispos Iglesia, Servidora de los Pobres, en la que nos invitan a “entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son privilegiados de la misericordia divina” (ISP 1, MV 15).

Fuimos en total más de 55 laicos, acompañados por el vicario episcopal y doce sacerdotes más los que, motivados por la preocupación de nuestros pastores, expresada en el Documento Iglesia, Servidora de los Pobres, nos unimos a esas reflexiones y propuestas esperanzadoras desde la fe, y las hicimos nuestras, intentando descubrir lo que Dios quiere y nos dice para este momento concreto de la historia, cómo hemos de ejercer la caridad en comunión, y qué acciones significativas sugerimos en nuestras comunidades parroquiales, que expresen y fortalezcan nuestra identidad cristiana en el servicio a la humanidad sufriente.

Como resumen, expresamos –a modo de decálogo– las aportaciones y concreciones que fueron surgiendo del fructuoso trabajo de esa mañana y la creatividad e interés de las personas asistentes:

1. Nuevas pobrezas que detectamos en nuestras comunidades parroquiales:

En todas las parroquias existen situaciones de necesidad económica y dificultades de convivencia derivadas del paro y la crisis, así como familias y personas inmigrantes en riesgo de exclusión o desarraigo. Sin embargo, destacamos otros perfiles, que hasta ahora eran minoritarios pero últimamente se han venido incrementando:

  • ancianos solos o enfermos;
  • personas con exclusión social plena (drogadicción, chabolismo…);
  • violencia doméstica;
  • infancia desatendida o de familias desestructuradas;
  • vecinos con necesidades que no acuden a pedir ayuda por vergüenza o disimulo;
  • personas sin hogar o de paso;
  • viviendas okupadas, en precario, sin derecho a suministros y empadronamiento.

2. De todas ellas, las que más nos preocupan e interpelan son:

  • tristeza y exclusión en la Infancia;
  • soledad y desamparo de los Mayores;
  • situaciones crónicas o enquistadas, que hace más de cinco años que acuden;
  • casos concretos de personas y familias: privadas de servicios básicos, adicciones y/o enfermedad mental o dificultades psicológicas, …

Ante esta dolorosa realidad, acudimos al Evangelio y a la tradición de la Iglesia de Cristo que dio su vida por todos, para que nos inspire nuestro compromiso caritativo-social en este contexto y momento, infundiéndonos luz y esperanza para avanzar en la justicia del acceso a unos derechos humanos universales para todos en este Año de la Misericordia.

3. Es necesaria una actitud continua de renovación y conversión:

  • opción personal por los pobres nacida de nuestro seguimiento a Jesús;
  • las personas a las que se atiende no perciben el amor misericordioso de Dios en su mayoría, aunque esta percepción sí es mayor en los proyectos e iniciativas más promocionales como los economatos;
  • importancia de dar cuenta continua y periódicamente de las actividades y economía de la Cáritas Parroquial;4.

4. Cultivando una sólida espiritualidad que dé consistencia a nuestro compromiso:

  • vivencia de la Eucaristía entendiéndola como ponerse al servicio del otro;
  • que la oración sea levadura en la acción caritativa, pedir y orar para tener el discernimiento suficiente para detectar las necesidades reales y poder dar respuestas más allá que lo de entrada nos planteen;
Intervención del director de la Vicaría I, Rafael Busquets.

Intervención del director de la Vicaría I, Rafael Busquets.

5. Apoyándonos en la fuerza transformadora de la Evangelización: la atención prestada debería ser más promocional y transformadora: potenciar la acogida y la escucha, el dedicar tiempo para conocer a las personas, buscar su promoción humana de manera concreta y traslucir la sal y la luz del Evangelio.

6. Profundizando en la dimensión evangelizadora de la acción socio-caritativa:

  • importancia del testimonio personal y de una mayor implicación y participación del párroco;
  • sería bueno ofrecer visitar a los enfermos y ancianos solos, catequesis para todos;
  • prepararnos mejor (formación, cursos) los que acogemos.

7. Promoviendo el desarrollo integral de la persona y afrontando las raíces de la pobreza:

  • tener sensibilidad y trabajar para mejorar la sociedad, aunque no lo podamos hacer todo;
  • si nosotros estamos convencidos y actuamos correctamente, podemos interpelar la conciencia de otras personas;
  • vivir de acuerdo a los valores evangélicos (sencillamente…);
  • trabajar con los materiales que proporciona Cáritas Diocesana al efecto.

8. Defendiendo la vida y la familia como bienes sociales fundamentales:

  • derivar en caso de familias desestructuradas a los recursos procedentes, como psicólogos, orientadores familiares o el párroco;
  • avisar sobre las actividades relativas a la familia que se hagan en la comunidad parroquial y a nivel diocesano;
  • fomentar las misas para niños, crear ambiente familiar los domingos en la parroquia antes y/o después de la Eucaristía…

9. Afrontando el reto de una economía colaborativa y de inclusión:

  • implicarse en el Comercio Justo y darlo a conocer entre los feligreses;
  • mantener una actitud crítica frente al sistema económico actual, alertar sobre el peligro del consumismo…;
  • promover microcréditos gestionados por parroquias, moneda social (canjear trabajos por acciones), reciclaje de la ropa…;
  • disponer de listados de tiendas solidarias para favorecer la economía social.

10. Y fortaleciendo la Animación Comunitaria:

  • implicar a toda la comunidad parroquial: anunciar la colecta de Cáritas, utilizar los guiones que facilita Cáritas Diocesana, hacer notar la presencia de los miembros del equipo en la Celebración…;
  • hacer que todos los feligreses sientan como suya la acción a favor de los pobres: operación Kilo, ofrendas al pie del altar, colectas especiales, venta de artesanía…;
  • reunirse el propio grupo y ver que se ha podido ayudar a salir del túnel a otros, hace que nos animemos y contagiemos al resto de la parroquia;
  • es muy importante la atención y participación del párroco.

Lógicamente retomaremos como punto de partida para los objetivos y retos del próximo curso, todo esto que pensamos y sentimos, e intentaremos esforzarnos para ir introduciendo estas y otras concreciones prácticas, que hagan presente y realidad que nuestra Iglesia y nuestras parroquias estamos unidas en el dolor y la esperanza, en la opción personal y el esfuerzo comunitario, para construir una sociedad más fraterna, justa y solidaria.

Sergio Cruz
Coordinador de la Vicaría I

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