Otro año

Otro año


Otro año. Este es el décimo que celebramos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente donde, por todo el mundo, se movilizan miles de personas en defensa de los derechos de los trabajadores, y hace tres de la aprobación de la Agenda 2030 por la Asamblea General de la ONU para, recordemos, establecer “un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia”.

¡Qué bien suena! Se diría que a partir de ahí los trabajadores y las trabajadoras han empezado a contar con mecanismos, leyes, convenios y  oferta proporcionada, que les permita acceder a puestos de trabajo con salario suficiente, jornada equilibrada y condiciones de trabajo que no menoscaben ni su salud ni su seguridad.

Otro dato que ya conocemos y es de gran interés es que somos la cuarta economía de Europa.

Bien, pues vamos a ver cómo están las cosas este 7 de octubre. El informe Foessa nos ofrece con total seguridad una perspectiva real y sincera de la situación en que nos encontramos y de su informe 2017 solo vamos a destacar unas frases: “la mitad de las familias está peor que antes de la crisis… pero los datos que avalan esta recuperación siguen siendo imperceptibles para el 70 por ciento de las familias españolas que, por el contrario, sí perciben la instalación de la precariedad como forma habitual mayoritaria para un sector relevante de la población”.

Hoy podemos partir de una base y es que, hasta el año 2008, se produjo el periodo de crecimiento económico más largo que hemos vivido. Ese largo periodo nos hizo creer que la tendencia podía durar indefinidamente en el tiempo. O no se tomaron las precauciones necesarias para que el modelo económico fuera sostenible o la incapacidad de quienes estaban al frente de las instituciones nos abocaron a un aumento alarmante de la pobreza.

De aquella sociedad del éxito pervive un aumento de los millonarios en España, según noticias de las últimas semanas. Una reforma laboral que favorece la mano férrea con la que las empresas gestionan sus recursos humanos, unos sindicatos totalmente debilitados y el miedo de los trabajadores a perder puestos de trabajos cada vez peor pagados y con contratos por periodos más cortos de tiempo ha hecho aumentar el número de familias cuyos ingresos no les permiten atender sus necesidades básicas.

La economía se recupera, bien lo dicen esos nuevos millonarios, pero el número de familias en riesgo de pobreza, la cantidad de jóvenes que  no pueden despegar su vida de la casa de sus padres o quienes ven una laguna insalvable entre su última cotización a la seguridad social y el acceso a la pensión de jubilación hacen volver la  mirada y clamar a esos organismos que documentan tan bien sus propuestas a favor de las personas y su prosperidad para que el dolor de la pobreza caiga sobre sus conciencias bien pagadas.

Mª José Varea
Voluntaria

Recuerda, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente la celebraremos en València, desde la Iniciativa “Iglesia por el trabajo decente” el próximo 10 de noviembre. Más información en: “Será noticia” en este mismo blog.

 

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