Sí que tiene quien le acune

Sí que tiene quien le acune


La imagen es, un año más, de LaChicaImperdible

El frío intenso, la noche cerrada. El cielo cuajado de estrellas. Ellos, extranjeros en el camino, exhaustos los cuerpos, no encuentran cobijo entre las buenas gentes del pueblo. Puertas cerradas, ventanas recreando la luz de los candiles, chimeneas humeantes, rumor de conversaciones y risas de niños.

El frío intenso, la noche cerrada. Apenas ven el camino. El Niño está pronto a nacer. Las manos de Ella, ateridas hasta el dolor, intentan dar algo de calor a su vientre palpitante. Él, sin dejarse vencer por el cansancio, está alerta no sabiendo muy bien a dónde se dirigen.

El frío intenso, la noche cerrada. Salen a campo abierto. Una mala techumbre, dos animales atados al pesebre, paja, estiércol y unas paredes medio derruidas, tierra sagrada, es donde se dejan caer, muy juntos, para alumbrar al Hijo de Dios.

El frío es intenso, la noche cerrada. María le envuelve en una pequeña manta y le estrecha contra su corazón. José intenta darles calor con su cuerpo y desea que llegue el día y el sol les proporcione un poco de abrigo.

El frío es intenso, la noche cerrada. Se acercan pequeñas luces y rumor de palabras sueltas. Son hombres y mujeres, chicos y chicas que se acercan. Son los que están pendientes del horizonte para recoger viajeros a la deriva. Son los que con café y sopa en la mochila recorren la noche para calentar a los que no tienen para dormir más cobijo que la calle solitaria. Son los que van a los campos de trabajo en Tierra Santa para apoyar y acompañar el sufrimiento ajeno. Son los que, olvidándose de sí mismos, acuden a la llamada de los necesitados. Son todos aquellos que mirando las estrellas claman en el desierto.

El frío ya no es tan intenso, la noche se ha hecho luminosa. Son muchos los que han acudido a acunar al Recién Nacido, a ofrecer ternura a la Ternura, alimento al Alimento, amor al Amor. Y no habrá Herodes suficientes en el mundo para frenar sus pasos, su mirada compasiva, su alma llena de Dios.

Mª José Varea
Voluntariado

Hay 1 comentario

Añade el tuyo