Silencio: Dios nos habla

Silencio: Dios nos habla


Cada encuentro de Cáritas al que asistimos, sobre todo si es formativo, nos deja una emoción difícil de explicar. Lo que compartimos, lo que aprendemos y lo que reflexionamos prenden en nosotros una llama que aviva nuestra vocación de servicio a Jesús y, en su nombre, al prójimo herido. Salimos con ganas de hacer las cosas mejor, de rectificar hábitos y de adoptar nuevas formas de trabajar que se adapten a nuestro momento actual.

El encuentro de la Vicaría V del pasado 3 de marzo no fue lo mismo. Sobrepasó cualquier expectativa que hubiéramos tenido ese día para formarnos. Y lo entendimos desde el primer momento. Las palabras de Pepe Real nos fueron abriendo los ojos y vimos la necesidad de buscar el silencio, el diálogo con Dios,  para que lo que hacemos por y para la persona que acude a nosotros en Cáritas no sean gestos mecánicos y rutinarios que no aporten más que ayuda asistencial, si no el inicio de un caminar a su lado, sosteniéndola, empujándola también, hasta que pueda hacerse cargo de sus propios pasos. Apreciar el valor de lo que vemos como insignificante o que ni siquiera percibimos y que nos acompaña en nuestro día a día, como un olor, el tacto de algo, un sabor… que nos hablan de hogar, de ternura, de afecto y que Jesús también percibió y amó y que debemos rescatar para quienes la injusticia de la vida no les permite aferrarse a ellos para luchar por su existencia.

El café-tertulia tras una comida compartida entre los que se pudieron quedar (unas cincuenta personas), puso de manifiesto lo que las reflexiones de la mañana, habían tocado el alma de las personas asistentes.

Mariado Gandía, coordinadora de la vicaría, ha querido compartir con nuestros lectores y lectoras algunos de los comentarios de nuestra gente porque mereció la pena la participación en este rato de puesta en común:

“Mi reflexión sobre lo de hoy es sobre todo agradecimiento. Cuando te llaman para formar parte de Cáritas, no eres consciente de todo lo que implica para tu propia vida. Tú visión sobre el prójimo cambia, los ves con otros ojos y los oyes de otro modo. El primer día que atendí el economato (que fue mi primer contacto en Cáritas) lloré. No de pena, sino de amor. De ver cómo para el otro podía significar tanto esa pequeña atención. A partir de ese día mi acción en Cáritas ha ido creciendo, con ayuda y formación. Hoy en día desde la acogida y desde empleo se ven dos realidades: en la primera, la atención y escucha al otro; en la segunda, descubrir su interior, sus habilidades, cualidades o defectos. En ocasiones he sentido que era Jesús quien estaba delante, no me preguntéis cómo, pero así ha sido. Si hoy tuviera al Señor delante, cara a cara, le diría ¿Señor qué has visto en mí que a veces no sé resolver situaciones o no veo más allá de mis ojos…? ¿Cómo has confiado en mí? Gracias, Señor, por estar siempre a mi lado”.

“Venía pensando que era otro taller más, pero al ver la oración me alegré. Marqué varios puntos donde vi a Dios en muchas situaciones y en familias donde contemplé su presencia. Cuando perdí la fe la volví a encontrar viendo cómo Dios había estado en mi vida desde muy pequeña. Me voy muy agradecida”.

“El formato ha sido estupendo; me ha llamado la atención que se repite la atención al prójimo en cuatro de los signos de la oración e incluso en el resumen. Quiere decir que hemos de querer al prójimo que está cerca porque si no, será difícil amar a Dios”-.

“Estos momentos de reflexión tendrían que ser más veces, porque si no, no piensas que eres el ungido de Dios, ni lo ves en el otro, porque en la vorágine del día a día no te da tiempo a reflexionar”.

“Llevaba tiempo sin un retiro y Dios me lo ha regalado. En el símbolo de la paja estaba el servicio y Cáritas lo es. Me ha hecho sentir muchas cosas. Muchas gracias”.

“Venimos a dar, pero también recibimos muchísimo”.

“Venía estresado, me han dado pan, bebida y alimento. No esperaba que el encuentro fuera formativo y tampoco tan espiritual como ha sido. Estamos los que estamos y hay que compartirlo con los que no han venido. Si no fuera por los laicos, los curas no sobreviviríamos. Todos compartimos la misma misión y hoy lo he ratificado”.

“Estoy muy emocionada y me siento afortunada”.

“No se trata de enseñar cosas, sino de provocar cosas. Lo que toca el corazón es más formativo. Hay que contagiar un estilo de hacer las cosas tocando la fibra de cada uno.

“En nuestras virtudes y defectos estamos tocados por Dios y tenemos el corazón abierto”.

“Hoy Dios tenía algo especial que decirnos a cada uno de nosotros. Dios siempre está con nosotros solo que muchas veces somos nosotros los que no estamos”.

“Al hacer voluntariado me centro en la gente. Ahora veo la trascendencia, en lo que he hecho y seguiré haciendo, lo veré. Yo también soy prójimo herido que me he de cuidar, dejarme cuidar y sanar por Cristo”.

“Somos un herido que ayuda a otro herido”.

“Cuando ayudas a los demás tú también te sanas. Se retroalimenta”.

“Hay que ir a la Fuente, llenarnos de Espíritu para dar lo bueno y ponerse en acción para ir creciendo”.

“…Darnos cuenta de que somos instrumentos en manos de Dios”.

“Yo digo que Cristo vino a por mí, a rescatarme, porque yo también soy pecadora”.

“La harina sola no se amasa, hay que dejarse moldear por el Señor, para poder moldear en ese amor a otros. La paja por sí sola no hace nada pero es instrumento. Si no he recibido al Señor, daré cosas materiales. Nos cuesta ver la acción de Dios en nosotros. Nos hace falta más oración y no de petición sino de contemplación”.

“Quiero dar las gracias, todo ha estado pensado, confesión incluida. Lo llevaba buscando y me ha sido dado; no tengo palabras”.

“Me ha llamado la atención el signo del sudario / sábana santa, y he dado gracias en el sagrario. Hoy ha sido uno de los días más felices de mi vida”.

“Quizá no estamos acostumbrados a días como hoy. Es el momento de descubrir que lo técnico no tiene sentido sin el valor de esta dimensión, porque nos da motivación para acoger al otro y buscar los elementos necesarios para hacerlo bien”.

 

Solo repetir una de las reflexiones: “Nos cuesta ver la acción de Dios en nosotros. Nos hace falta más oración y no de petición sino de contemplación”.

Silencio, porque Dios nos habla.

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

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  1. Maria Nieves

    Gracias por la reflexión, tanto de Maria José, como lo que aporta Mariado. Activa nuestros sentimientos y sentimos emoción leyendo, escuchando los ecos resultantes de la Jornada. Comparto la experiencia. Y muchas veces es verdad que al compartir, al escuchar a otros, se despiertan en nosotros sentimientos que rompen la rutina. Porque la rutina muchas veces nos adormece y nos preguntamos por la validez de nuestras acciones. Acción con reflexión, con interiorización, para que podamos “ver”, “sentir la presencia” y “encontrarle”. Gracias.

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