Somos Iglesia por el trabajo decente

Somos Iglesia por el trabajo decente


Esta frase del papa Francisco en su audiencia a los delegados de la Confederación Italiana del Sindicato de los Trabajadores (CISL) con motivo de su XVIII Congreso Nacional, nos viene hoy al pelo:

«Si pensamos y decimos trabajo sin decir persona, el trabajo termina por convertirse en algo inhumano que, olvidándose de las personas se olvida y se pierde a sí mismo».

El próximo sábado 7 de octubre es la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Hace tres años nació la iniciativa Iglesia por el trabajo decente, formada por Cáritas, HOAC, JOC, JEC, CONFER y Justicia y Paz, con los objetivos de:

  • promover el trabajo decente: un trabajo que respete los derechos de las trabajadoras y trabajadores, asegurando un salario justo y seguridad en el puesto de trabajo;
  • acceso al trabajo para todas y todos: ante la situación que estamos viviendo, creemos importante que toda persona tenga acceso a un empleo digno que respete la vocación y que nos permita sentirnos partícipes de la construcción de la sociedad;
  • evitar la discriminación: aunque se haya avanzado en el reconocimiento de igualdad de derechos, hay que dar pasos e integrar a los diversos colectivos en el mundo del trabajo, y cuidar la no discriminación de personas por razón de género, discapacidad, país de origen, orientación sexual, etnia, raza, religión…;
  • garantizar la protección social: que asegure la protección de las familias y mejore las perspectivas de desarrollo personal e integración social. Y al mismo tiempo priorizar la necesidad de una renta de ciudadanía que garantice su protección;
  • repensar la participación y la conciliación: que dé libertad para que las personas expresen sus opiniones, se impliquen y participen en las decisiones que afectan a la organización del trabajo. Un trabajo que nos permita conciliar la vida laboral y familiar y el desarrollo de las necesidades culturales y espirituales, así como el compromiso militante como ciudadanos comprometidos;
  • reconocer los trabajos de cuidados: debemos seguir avanzando hacia un sistema en el que no solo los trabajos «productivos» sean reconocidos socialmente como trabajo, sino también los trabajos de cuidados que posibilitan la vida (el cuidado de niños y personas mayores, la atención a la dependencia, el cuidado de la naturaleza…);
  • dialogar sobre el presente y futuro del trabajo: es necesario y urgente sentarnos en una mesa de diálogo donde gobiernos, empresarios, sindicatos y otras organizaciones sociales reflexionemos sobre el sentido humano y humanizador del trabajo y cómo necesitamos organizar el trabajo, así como medios para que el trabajo y el sistema de producción tengan como objetivo la justicia social.

En este sentido, la iniciativa solicita la adhesión a la declaración fundacional de Iglesia por el Trabajo Decente para tomar «conciencia de que el desempleo, el trabajo precario, la desigualdad en el acceso a un trabajo decente y la limitación al ejercicio de los derechos humanos que esto supone, son un atentado a la dignidad humana» y animar a sumarse a la exigencia de trabajo decente, que no es ajena en la Iglesia. Se propone esta adhesión a las parroquias, las comunidades cristianas, los grupos eclesiales, entidades y organizaciones eclesiales.

Asimismo, invita a participar en las actividades propuestas el sábado 7 de octubre JMTD. En Valencia se realizará una eucaristía, el mismo sábado, 7 de ocutbre, a las 18.30 horas, presidida por el obispo Arturo Ros en la Basílica de la Mare de Déu y, a continuación se realizará un acto público, “La pasarela de la Precariedad” en la plaza de la Virgen. También habrá acciones similares en las otras capitales de la Comunitat y del Estado.

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