Un gesto para la esperanza

Un gesto para la esperanza


No tuvo ninguna importancia. Sólo fue el gesto de alguien que estaba cumpliendo con su trabajo, pero que en ese momento en que yo estaba tomando nota de la Laudato si’ y a dos días de participar en la Jornada de las Cáritas Parroquiales con la Cooperación Fraterna, fue como un símbolo. Pensé que había mucha gente repartida por el mundo que con esas pequeñas actitudes crean un vinculo de fuerza encaminado a hacer bien las cosas, a cuidar de todo aquello tan precioso de lo que disponemos y a ser la oposición activa de los depredadores de la naturaleza.

Un estruendo hizo que levantara la cabeza: el contenedor verde de vidrio, suspendido sobre un camión, estaba descargando su contenido de cristales bien estrepitosos. El empleado del Ayuntamiento, con su uniforme fluorescente, empezó, desde lo alto, a tirar al suelo garrafas y botellas de plástico que estaban entremezcladas con los vidrios. De dos saltos se plantó en la acera y con rapidez fue metiendo en el contenedor de latas y envases todo lo que había arrojado desde arriba. Subió de nuevo al camión y este siguió su marcha.

Sólo eso. Un gesto. Pero me hizo respirar hondo y sonreír. Era un chico joven y pensé en cómo sería su familia, sus amigos; en qué aficiones tendría, cuáles serían sus valores, sus ideales…

Mª José Varea
Voluntaria

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