Auxi Lucas: “No creo en un Dios culpable de todo lo malo que pasa en el mundo”

Auxi Lucas: “No creo en un Dios culpable de todo lo malo que pasa en el mundo”


Esta entrada forma parte de la serie de resúmenes de los Jueves de Formación, las charlas de formación que se realizan en la sede de Cáritas Diocesana. Para conocer el resto de esta oferta de Jueves de Formación, puedes descargar la Oferta completa del trimestre en nuestra web.

Ha sido Auxi Lucas, religiosa de las Hijas del Corazón de María, quien ha presentado esta formación y en un momento de la misma ha contado una anécdota muy significativa y que refleja muy bien una manera de sentir a Dios. Decía Auxi que en charlas a chicos y chicas de catorce años, alguno le decía que él era ateo. Auxi contestaba que ella también era atea, sorprendiendo, por supuesto, a su auditorio. Ella decía que, como ellos, no creía “en un Dios que castiga a los malos y a los buenos si se descuidan, ni en un Dios culpable de todo lo malo que pasa en el mundo”.

Y es que Dios, como afirmaba en otro momento, que crea seres humanos libres, no puede ser un Dios controlador e intervencionista.

Comenzamos con una oración muy particular. “La naturaleza ha venido a vernos”. Nos ha pedido que tuviéramos los ojos cerrados, la postura relajada, que sintiéramos la respiración, el corazón, las manos.  Ha depositado en nuestras manos unos objetos: una piedra pintada, una nuez, una flor. Teníamos que sentir su identidad y qué nos sugerían. Abiertos los ojos podíamos aportar algo más a la primera impresión.

Sigue Auxi con una afirmación: “La interioridad es lugar de encuentro entre Dios y yo y también con los otros”. Y es que, dice, la interioridad ayuda a reconocer en el otro su misterio, a descubrir y venerar el rostro del otro, pero antes “debemos descubrir cuáles son nuestros matices, nuestras necesidades, nuestros puntos de vista”. Comprender lo que ocurre en nuestro interior es el comienzo para acoger al otro. Trabajar nuestro propio conocimiento es asegurar el fundamento de mi felicidad y la de los otros. La verdad de Dios se revela en el hombre y el encuentro con el otro es necesario para el encuentro con Dios.

Ahora nos propone un ejercicio: nos colocamos todos en el centro de la sala. Ella marca dos opciones y cada uno de nosotros nos situamos en la que nos vemos y por qué.

Maestro o discípulo. Tiburón o delfín. Barca de remos o tabla de surf. Solomillo o hamburguesa. Banda de rock u orquesta de cámara.

Y cuál elegiría para definirme.

Las respuestas han sido de lo más variado y eligiendo una misma opción, hemos visto diferentes motivaciones. Ha dado que pensar.

Decía que debemos conocer y reconocer las imágenes de Dios en nosotros. Qué imagen de Dios tenemos es fundamental en las relaciones que tenemos con los demás. Es importante, pues, si hemos de reconocer en el otro su Presencia, tener una imagen de Él que se acerque lo más posible a la auténtica. Por ejemplo: Dios nos ha dicho que clase de hombre, de mundo y de vida quiere, pero todo lo ha dejado en nuestras manos. O que Dios es la causa primera, el que crea el mundo, el que lo sostiene, el que lo posibilita e impulsa, pero no actúa en el mundo. También que Dios actúa siempre con nosotros, busca nuestra colaboración. Es el gran compañero de nuestra vida, nos da la fuerza para abordar y solucionar problemas. Busca siempre nuestro bien, pero no interviene en nada.

La vida del ser humano consiste en hacer patente la vida de Dios en nosotros decía al citar el pensamiento del filósofo español X. Zubiri: “El hombre consiste en estar viviendo de Dios y, por tanto, siendo en Él”.

Y por último plantea unas sugerencias para cambiar nuestro “imaginario” de Dios:

  • nos salva la vida de Jesús, con su amor apasionado y fiel, que le llevó a la muerte en la cruz y a la resurrección;
  • el amor desconcertante de Dios a los hombres se manifiesta en la cruz: amor entregado, vulnerado, expuesto, débil, discreto;
  • Dios no impone, se expone. Tenemos que pasar de la imagen de un Dios que manda, prohíbe e impone al Dios que propone desde el interior de la conciencia y, por tanto, se expone a ser rechazado por la libertad humana.

Y por supuesto: a Dios no se le teme, se le ama.

Cerramos los ojos y nos invita a preguntarnos: ¿qué es lo que resuena en mí en este momento?

De despedida, un gran deseo de Auxi: que el Señor guie nuestros pasos. Y una buena recomendación: que no nos olvidemos de vivir.

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

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  1. Manuel Pitarch Toran

    Estoy de acuerdo en todo lo que expone Auxi Lucas, pues Dios nos coloca en medio y nos da toda la libertad de escoger cuál va a ser nuestro camino y es ahí donde interviene la conciencia. Si voy por el correcto o por el camino equivocado. Como voluntario de Cáritas, intento ver la imagen de Cristo en los participantes que vienen a mi parroquia, pues les paro por la calle, les doy conversación y me pongo a su altura, no me importa su atuend,o me importa su ser como persona.

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