Un jueves de formación

Un jueves de formación


Tenemos ante nosotros una carretera ondulada de duro asfalto, si bien la bordea una jugosa hierba y árboles frondosos. Como la vida misma, dura y amable al mismo tiempo. Una fecha en la parte más cercana a nosotros: la de hoy, 19 de octubre de 2017, y en la lejanía otra fecha: julio 2018. Es el recorrido que vamos a realizar hasta fin de curso. Esta vez la cosa se complica porque Cáritas Diocesana está como de mudanza. Cambia el organigrama. Nuevas tareas, diferentes ideas, otras formas de hacer las cosas para llegar más y mejor a la gente.

Dice Pepe Real que este es un camino nuevo en el que todos estamos embarcados, técnicos y voluntariado. Nos pide que visualicemos nuestros cometidos, esos que nos agobian y vamos a atrevernos a ponerlos en manos de Jesús de Nazaret. El será nuestra fuerza para seguir adelante, para poner empeño e ilusión, para sobrellevar la carga. Y lo que se quede por el camino pues lo aceptaremos también, con humildad. Para ambientar escuchamos una canción de Jaime Olguín:

«No temas… todo un Dios está enamorado de ti… no temas a la alegría… no temas a la paz… no tengas miedo de ti».

¿Todo un Dios enamorado de mí? ¿Qué no tenga miedo de mí misma? ¡Qué horizonte se abre ante mí! ¡Qué confianza!

Una frase de Ortega y Gasset en pantalla: “Solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande”. Y claro, nosotras estamos pensadas por Dios. Entonces, ¿tenemos otra forma de mirar que no sea lejos y otra forma de pensar que no sea en grande? Se lo debemos a Él.

Pepe nos ofrece una almohada. Es la almohada de los sueños. Con su ayuda vamos a pensar en cómo nos gustaría vernos en ese julio de 2018. Pasamos la almohada de unos a otros y va verbalizándose cada sueño: que los resultados sean como los de este año… trabajar contenta… contar con la participación de todos y todas… que las acogidas funcionen bien… contribuir a que el Área de Inclusión se consolide… ilusión para seguir… no equivocarme mucho… acompañamiento sereno… ilusionar a las Cáritas parroquiales… servir de cauce para que el voluntariado se nutra… ver avances en los niños y niñas a los que acompañamos… seguir soñando…saber comunicar… que todos nos creamos que somos comunicadores… abrir miras… saber comunicar la grandeza de Cáritas…  ser buena acompañante… dar valor, color, calidez… tener el gesto oportuno, el adecuado… que todos estos sueños se cumplan… que se cumpla el sueño de Jesús de Nazaret…

Bueno, pues esta almohada nos acompañará también en julio próximo y le contaremos cómo han ido todos estos sueños. Pepe nos asegura que Jesús los ha escuchado todos y se compromete a caminar con cada uno de nosotros y a hacer aquello a lo que no podamos llegar. ¿Se puede pedir más?

Pero falta un sueño. Es el del Área de Sensibilización. Y este sueño es: A CUANTOS MÁS, MEJOR. Porque somos todos Sensibilización. Propone Pepe que le cambiemos el nombre al área, que deberá ser: “Área de personas sensibles”. Porque debemos ser el despertador de la sensibilidad en otros muchos que están deseando despertar. ¿Y qué es, en realidad, la sensibilidad? Buscando sus sinónimos en el diccionario nos encontramos con la definición perfecta: sensibilidad es igual a ternura. El grado supremo de la solidaridad es, sin lugar a dudas, la ternura.

Continua Pepe recordando las palabras de Francisco cuando habla de “La revolución de la Ternura”

«Es el amor que se vuelve cercano y concreto. Es usar los ojos para ver al otro, usar las orejas para oír al otro, usar las manos y el corazón para acariciar al otro, para cuidar de él. Esta es la ternura: abajarse al nivel del otro. La ternura no es debilidad, es FORTALEZA. Es el camino de la SOLIDARIDAD, el camino de la HUMILDAD».

Entonces, ¿cómo embarcar y empapar a nuestra gente en esta maravillosa revolución?

Empecemos por una Formación que nos abra las puertas del conocimiento, de las claves,  de cómo acercarnos a los que acuden a nosotros, de cómo verles y tratarles de esa forma que nos propone el papa Francisco. Es importante dedicar tiempo a reflexionar sobre las acciones que realizamos, entrenarnos en las tareas que hacemos como voluntariado. Contamos con la formación adecuada: básica, específica y especializada y continua. Conferencias, redes sociales, revista… Y contamos en la diócesis con una gran riqueza porque todo el mundo está dispuesto a colaborar, por lo que es seguro, con ese compromiso, que seremos capaces, todos a una, de sacar adelante esa REVOLUCIÓN DE LA TERNURA.

Muestra Pepe el catálogo de los “Anillos del compromiso”. Ya sabéis: el de la escucha plena, el de la acogida incondicional, el de cuenta conmigo, el de ojos abiertos… Y con ellos empieza una nueva aventura, un estilo de vida único y precioso, un jugarse la vida.

¿Te atreves?

Mª José Varea
Voluntaria

Hay 1 comentario

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  1. Maria Nieves

    Así me gusta ser voluntario. Cuando te ponen las pilas, como sabe hacerlo Pepe, todo te parece fácil, todo te ilusiona. El árido camino muchas veces se colorea, te viene la sonrisa y sobre todo la frase: “todo un Dios está enamorado de ti…”. Esa misma frase la oí en mi interior en Calcuta, en la sala donde las mujeres estaban esperando que las ayudáramos a levantar, a cambiar las camas, a acariciarlas. En una columna había un cuadro con una estampa de Jesús que tenía yo en mi misal. Ese Jesús que pide que le acaricies, que le hables, que acompañes en cada uno de los pobres. El enamorado de ti, pide que te enamores tu también. A veces necesitamos que nos recuerden que él está en cada pobre, cada necesitado y cuando pasamos de largo, cuando no nos atrevemos a mirar, él se queda triste.
    A principio de curso, renovamos nuestro compromiso, volvemos a empezar, retomamos el camino, muchas veces de duro asfalto, con la confianza de que él nos acompaña, que está ahí, para cuando el dolor, el fracaso nos rompan el corazón. Gracias por el empujón y gracias también a Maria José, que lo cuenta haciéndote entrar en gozo de ser llamada a ese compartir.

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