Un premio para Mari Luz

Un premio para Mari Luz


«En ocasió de la celebració del Dia Internacional de la Dona, tindrà lloc, per primera vegada, l’Entrega de Premis “Lia Petrosian”, dona resident a Alboraia que destaca per la seua trajectòria de gran superació personal des que arribara al minicipi amb la seua familia fa ja 25 anys…».

Esta es la iniciativa del ayuntamiento de Alboraia para visualizar a las mujeres que viven en el pueblo y que  han destacado por algún motivo especial. Eran las diferentes asociaciones de mujeres del pueblo las que podían presentar propuestas teniendo en cuenta los diferentes perfiles de mujeres que las bases del premio requerían. Entre ellas, esta: «Poden ser dones que hagen destacat amb èxits de carácter académic, esportiu, cultural o profesional». Y también ésta: «Poden ser dones activistas en causes socials».

Mari Luz Vicent es de Alboraia y es una privilegiada de la vida porque ha podido aunar vocación y profesión desde que en 1997 empezó a trabajar en Cáritas Diocesana de Valencia. En cualquiera de esas dos alternativas que se requieren para ser propuesta al premio encaja a la perfección. Trabajo, familia y, cómo no, voluntaria en su Cáritas parroquial. Y, siempre que se lo piden, colaborando en charlas de las diferentes asociaciones del pueblo.

En Cáritas Diocesana, su vinculación con mujeres en riesgo de exclusión se inició en el año 2000 con la puesta en marcha, junto con otra compañera, del proyecto prelaboral Mare en la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados en Nazaret. Acompañó durante dos años a mujeres de etnia gitana en situación de exclusión con formación, talleres y mucho cariño. Unos años más tarde, en el 2007, tras otras ocupaciones en Cáritas, se incorpora al proyecto Jere Jere y empieza a trabajar en el contexto de prostitución. Trabajo de calle en un ámbito duro, de difícil acercamiento, intentando ofrecer confianza, apoyo y alternativas. Abierto el proyecto a dar respuesta a necesidades sanitarias, formativas, de cambio o familiares de mujeres a las que las circunstancias las han llevado a ser muy poco dueñas de ellas mismas y a un gran desamparo. Diez años acudiendo, pese a la desconfianza inicial, a hablar con ellas. La pista de Silla y los alrededores del Centro Comercial Bonaire la conocían bien. Su embarazo, como Mari Luz misma cuenta, hizo que la vieran como otra mujer igual a ellas y la ayudó a conseguir la confianza que necesitaba para poder acompañarlas. La entrada en el equipo de una educadora rumana contribuyó a que se conocieran mejor y le dio la oportunidad de aprender el idioma y dar otro paso hacia ellas. Constancia y tenacidad.

En su Cáritas parroquial Mari Luz colabora en el equipo de comunicación y sensibilización y su participación en algunas sesiones de formación, derechos laborales en el empleo doméstico, para las mujeres que están en la bolsa de empleo la llevan a participar en unas jornadas en las que se hablaba sobre las diferentes vulneraciones, organizadas por la asociación Dones de Alboraia que le permiten visualizar la situación del empleo doméstico y la vulneración de derechos laborales. En aquella intervención, Mari Luz dijo que hablaba en voz de las que no estaban allí. Con el equipo de la bolsa de empleo se hicieron unas grabaciones, en off, de testimonios, experiencias vitales, de las mujeres de la bolsa de empleo. Ella iba acompañando con sus comentarios los audios y alertando de las vulneraciones que se detectan en el servicio de acogida de Cáritas.

Un premio para Mª Luz Vicent, un reconocimiento a una profesión llevada al terreno personal; vocación de entrega a las personas, sobre todo mujeres, más vulnerables de la sociedad; una trayectoria impecable de sencillez y buen hacer y porque es la clase de persona que el mundo necesita para ser más justo, más equitativo tal como promueve Cáritas.

Mª José Varea
Voluntaria

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