Una forma de morir

Una forma de morir


Durante los días de vacaciones, publicaremos la entradas que más han gustado en el último año. Esperamos que os gusten.

Primero perdió la vista y siguió sonriendo. Reconocía a la gente por la voz y, al saludarla, siempre respondía con el nombre de la persona que le hablaba y era el saludo más apetecible, más ameno, con el que nos podíamos encontrar: «Hola, Carmen; hola, Pepa…». Un bastón blanco la ayudaba a llegar a la iglesia y a dar pequeños paseos por el pueblo.

Después fue el cáncer, la quimio y los efectos secundarios y tampoco perdió la sonrisa. Ni la paz.

— ¿Cómo vas, Margarita?

Margarita había normalizado la enfermedad y los dolores. Contestaba como si lo que tuviera fuera un constipado sin importancia.

Otra vez la quimio, y no perdió ni la sonrisa, ni la paz, ni la afabilidad.

— Margarita, ¡solo he cruzado la calle por una cosa!

— ¡Sí! ¡Para verme a mí! — contesta Margarita como si ese beso que le estampa en cada mejilla fuera un precioso regalo que acabara de recibir.

Margarita está sentada con su hermana en el “banquico” de la plaza de la Iglesia y  ella, que cruza la calle para darle  ese par de besos, no sabe que serán los últimos que le pueda dar.

Margarita, sin nombrarlo directamente, supo que el “momento” había llegado. Estaban a su lado toda la familia y los amigos para rezar juntos, tal como ella había pedido. Palabras de cariño y de aliento, sin perder ni la sonrisa, ni la paz, ni el amor.

Pregunta si la habitación tiene una salita.

— ¿Por qué, mamá? Solo el pasillo.

— Como salen todos fuera… ¿Salen a llorar? No pasa nada. Que se queden aquí.

Ya casi al final, una de sus hermanas le dice:

— ¡Lucha, lucha, porque te queremos con nosotros!

Y Margarita responde:

— Sí, pero el Señor también me quiere con Él.

Rodeada de sus seres más queridos, como si fuera lo más natural, sin apenas quejarse, elevó a Dios su última oración.

No había perdido ni la sonrisa, ni la paz, ni la dulzura, que guardaba intactas para cuando el Señor la recibiera.

Mª José Varea
Voluntaria

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