Una mirada sobre la III Jornada Mundial por el Trabajo Decente

Una mirada sobre la III Jornada Mundial por el Trabajo Decente


Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda de Naciones Unidas, aprobada hace dos años y que finaliza en el 2030, es el del Trabajo Decente “como elemento imprescindible para la justicia social y la cohesión de toda la humanidad”.

Pues sí, han pasado dos años de la aprobación de esta agenda y pese a ello y de una manera alarmante, vemos un empobrecimiento paulatino y creciente de la sociedad. Ya no basta tener trabajo para eludir la pobreza. Ha nacido un nuevo pobre, el que trabaja y ni sus condiciones laborales ni su salario le permiten desarrollar una vida digna.

La voz del Papa Francisco y tras él la Iglesia, alza su voz denunciando la injusticia que supone priorizar los beneficios empresariales por encima de la retribución y las condiciones proporcionadas de los trabajadores y trabajadoras.

La tarde del pasado sábado, 7 de octubre, no fue una tarde cualquiera. Tuvo lugar, al igual que en otras muchas ciudades de España, esta jornada por el Trabajo Decente promovida por la iniciativa #Iglesiaporeltrabajodecente. En la Basílica de la Virgen se celebró una eucaristía concelebrada por José Mª Taberner, delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Olbier Hernandez, delegado diocesano de Migraciones e Imanol Bacaicoa, párroco de Ntra. Sra. de la Buena Guía. Coro dirigido por Davi Montesinos y su guitarra.

Reflexiones importantes para concienciar, para abrir la puerta del compromiso y posicionarse contra esta lacra social que no beneficia a nadie, ni siquiera a quienes la provocan, porque triste dinero y lamentable bienestar material los que se obtienen a costa de reprimir los derechos más elementales de los trabajadores y las trabajadoras y más, como decía José María Taberner, cuando se ceba más injustamente en alguna etnia, en las mujeres o en los extranjeros. En la acción de gracias, Ignacio Grande, director de Cáritas Diocesana, eleva un canto a Dios en nombre de los parados y de quienes sufren la precariedad en el trabajo.

En la plaza de la Virgen se prepara el acto que, a continuación, escenificará un pase de modelos excepcional.

No es una tarde cualquiera. Para los asistentes a esta jornada en defensa del trabajo digno, arropar a quienes o no tienen trabajo o sufren la precariedad en el mismo, es lo más importante que se puede hacer, pero en la plaza hay otras músicas, otros tenderetes que festejan los actos del 9 de octubre, día de la Comunitat Valenciana.

Empieza nuestro desfile:

  • modelo neoesclavitud de moda: sudamericana con formación y empleada de hogar con bajo sueldo y jornada extenuante;
  • modelo camarera de piso: ucraniana, con contrato de media jornada pero con impensables horas de dedicación…;
  • el de camarera de cafetería: licenciada, pero es lo único que encuentra…;
  • el de electricista, de 51 años, parado de larga duración desde que va la crisis…;
  • el del falso autónomo…;
  • el de los temporeros del campo…

Fani Raga, secretaria general de Cáritas Diocesana y Xaro Beseler, presidenta de HOAC Valencia, hacen lectura compartida del Manifiesto por el Trabajo Decente: “Como creyentes, la lucha contra la precariedad y por el trabajo decente nos lleva a reclamar e implicarnos en la lucha contra el trabajo no declarado, el fraude, los paraísos fiscales… apostar por el empleo de calidad… garantizar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres… exigir el incremento de inversión pública…”.

Alguien dijo algo así como que de vez en cuando surgen, milagrosamente,  seres de excepción que se convierten en los intérpretes de la conciencia colectiva. Y venía esa frase a la cabeza al ver la contradicción entre quienes habían preparado estos actos con un nivel excelente, quien (HOAC) trasmitía el pase de modelos, altavoz en mano, con pasión y sinceridad y los curiosos que se acercaban a este corro de gente de evangelio y en cuanto veían de qué se trataba, se alejaban indiferentes. Y la admiración y el respeto por quienes priorizan la defensa de los hombres y mujeres más vulnerables de nuestra sociedad fue el epílogo de este precioso acto.

Mª José Varea
Voluntaria

Esta es una de las entradas más leídas del curso pasado que estamos recuperando para ti, lector y lectora, a lo largo del mes de agosto.

 

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