Verano

Verano


Ahora que comienza casi el mes de agosto, y que este espacio, de alguna forma, se toma vacaciones (aunque no nos vamos del todo), queremos, una vez más, compartir una reflexión que desde Cáritas tenemos muy presente, por responsabilidad con quien nos ha creado y porque cada vez es más preciso que la tengamos en cuenta.

Todo lo que nos rodea, la naturaleza, es como una gran casa en la que habitamos: es nuestra vivienda natural, que se nos ha dado generosa y gratuitamente sin que hayamos hecho nada para conseguirla, para merecerla.

¿Podemos imaginar un hogar más precioso que los mares y los ríos, que el sol y la lluvia, que las montañas y los árboles?

Y es un hogar que nos provee de lo necesario para alimentarnos, para desarrollarnos y para crecer como seres humanos. Como seres humanos, inteligentes y responsables.

Volver la mirada a esta Casa Común, como decimos en Cáritas, como la llama el papa Francisco, para cuidarla y mantenerla en buen estado es una cuestión de conciencia. Una obligación de todos y todas, por nosotros y por las generaciones que nos seguirán.

Basuras que se acumulan, consumo de plásticos que contaminan, comercio de armas, incendios de bosques, vertidos de desechos y de humos han puesto en alerta a la Organización de Naciones Unidas que promueve desde su ámbito de poder medidas de obligatorio cumplimiento por los Gobiernos para atajar el deterioro de nuestro planeta.

El papa Francisco ha dedicado su encíclica Laudato si’ (2015) a llamar la atención sobre el peligro que corre el medio ambiente: ¿qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a niños y niñas que están creciendo y que se merecen nuestro mejor legado?

En este periodo, el verano, en el que disfrutamos como nunca de las vacaciones, del ocio, del aire libre, de las fiestas y de otras muchas actividades, es el mejor momento para valorar cuanto nos rodea, volviendo la mirada a nuestros hábitos de vida y poner en práctica solo los que ayuden a cuidar nuestra Casa Común. Ponerlos en práctica y compartirlos con nuestros amigos y vecinos, animándolos, a la vez, a hacerlos suyos.

Entre todos podemos hacer de nuestro gran hogar un lugar más acogedor y saludable.

Mª José Varea
Voluntaria

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