Vivir el camino de la santidad en Cáritas

Vivir el camino de la santidad en Cáritas


Esta entrada se enmarca dentro de las dedicadas a resumir algunas sesiones de los #JuevesDeFormación Más información de estas sesiones aquí.

Hace Pepe Real la presentación de esta formación prometiendo que Darío Mollá nos dará todas las pistas para aplicar lo que el papa Francisco nos ofrece en su Exhortación Apostólica “Alegraos y regocijaos” sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Darío Mollá avisa de que Pepe Real le ha obligado a “cometer una maldad” al pedirle que haga una lectura subjetiva de un documento pontificio y, en realidad, esa lectura subjetiva nos llevó a sentir la necesidad, la emoción, de hacer propias cada una de las bienaventuranzas.

Darío detalla, paso a paso, su lectura personal, subjetiva, de este importante documento de Francisco y consigue que lo encontremos fácil de conseguir, necesario y atractivo, para quienes nos preocupamos y nos ocupamos de las personas más desfavorecidas de la sociedad.

La Exhortación de Francisco consta de cinco partes:

  • la primera es la llamada a la santidad que va dirigida a todo el pueblo, a todo el mundo:

«En último término, es Cristo amando en nosotros porque la santidad no es sino la caridad  plenamente vivida».

  • la segunda habla de los dos enemigos de la santidad:

«Lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen…».

  • la tercera presenta el modelo cristiano de la santidad: las bienaventuranzas:

«A la luz del maestro».

  • la cuarta cita algunos modelos de la santidad en el mundo de hoy:

«El amor fraterno multiplica nuestra capacidad de gozo (alegría), ya que nos vuelve capaces de gozar con el bien de los otros».

  • por último, la quinta trata de los peligros que tiene el trabajo por la santidad, también de las tentaciones y del combate para alcanzarla.

1. Para todos, y en especial a los de Cáritas, la santidad es la comunión con Cristo, en su vida, en su entrega y en su crucifixión. «Cristo amando en nosotros» (Benedicto XVI).

«Cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe… o puedo reaccionar desde la fe y la caridad y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad… ¿O acaso puede entenderse la santidad al margen de ese reconocimiento vivo de la dignidad de TODO ser humano?».

La palabra decisiva es TODO. Es el reconocimiento de la dignidad de TODO ser humano, no del ser humano.

2. Los enemigos de la santidad los encontramos en:

  • el valor de las ideas y del conocimiento desvinculado de la práctica: en la tensión permanente entre teoría y compromiso, de lo ideológico sobre el compromiso. La gracia, la experiencia auténtica de Dios, lleva necesariamente al compromiso. “El hacer sin el saber es ciego, pero el saber sin el amor es estéril” (Benedicto XVI);
  • el mérito humano: yo me salvo por MI esfuerzo. Yo hago… Yo… Soy yo, mi acción, mi protagonismo, cuando lo que hacemos es un don, una gracia. No son las tareas que hacemos, son las personas que tenemos delante. Y las olvidamos.

3. El modelo: las Bienaventuranzas de Mateo.

  • pobres de espíritu tiene que ver con la libertad: lo que nos da seguridad es lo que nos ata. Jesús pide que no nos atemos a nada;
  • ser mansos consiste en no escandalizarnos con las debilidades de las demás personas, en soportar sus defectos;
  • los que lloran son los que se atreven a compartir el sufrimiento ajeno. Se trata de entrar en un campo de minas porque puede explotar en cualquier momento;
  • tener hambre y sed de justicia se hace realidad cuando somos justos en nuestras decisiones y buscamos la justicia para los pobres y los débiles;
  • la misericordia, preciosa palabra, es dar, ayudar, servir y también perdonar y comprender;
  • limpieza de corazón… preguntémonos lo que buscamos y deseamos más allá de lo que aparentamos.
  • trabajar por la paz, la paz evangélica, consiste en no excluir a nadie (es un matiz bonito, la paz como inclusión);
  • y por último, los perseguidos por la justicia: es la cruz, cruz es el cansancio que provoca la entrega por los demás.

Esto es el paradigma de la santidad: saber llorar con los demás.

Santidad es ser libres, atreverse a entrar en el sufrimiento del otro.

Indica Darío Mollá que Francisco, en su Exhortación, a partir de Mateo 25, hace una profunda reflexión sobre espiritualidad y acción social:

«…El mejor modo de discernir si nuestro camino de oración es auténtico será mirar en qué medida nuestra vida se va transformando a la luz de la misericordia».

Finalmente nos ofrece algunos matices de la santidad en el mundo actual:

  1. paciencia y mansedumbre: cuando estamos liberados del egocentrismo;
  2. alegría, sentido del humor: el santo es más capaz de alegría porque es el más capaz de alegrarse del bien de los demás. Animar a la Alegría es una constante en el papa Francisco;
  3. audacia y fervor: necesitamos el empuje del Espíritu porque nos paraliza el miedo y el cálculo, dos tentaciones que impiden ir adelante. Dice el papa que menos miedo, menos cálculo y más libertad.

Concluyendo, la santidad es la identificación con Cristo en su entrega y se concreta en estilo de vida, con una amenaza teórica y sometido a tentaciones cotidianas.

Y por último, nos invita Darío a leerla y a aplicarla a nuestra vida porque la santidad es una llamada universal y posible. No es perfección, ya que ésta incompatible con la condición humana.

Mª José Varea
Voluntaria

 

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