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¿Por qué este blog?


Este blog es la respuesta a algunas certezas que manejamos en Cáritas Diocesana de Valencia.

La primera es que “Cáritas está llamada, por imperativo evangélico, a comunicar”. Es decir, que no podemos soslayar la vocación que hemos recibido para hacer lo que hacemos y para contarlo. Contar las cosas en las que creemos, las que realizamos o nos suceden, las que vivimos en esta nuestra tarea de organizar la acción caritativa de la Iglesia, …, no es algo que podemos o no hacer. Hemos sido convocadas y convocados a hacerlo.

También, porque nos creemos que “comunicación somos tod@s”. Desde Ana Folch, la última en llegar a Cáritas Diocesana, hasta el director, Ignacio Grande; desde los coordinadores de las áreas, a los de las Vicarías; el voluntariado de las Cáritas parroquiales y los proyectos; desde Ademuz hasta Dénia; y cómo no, también son Cáritas y también comunican nuestros participantes. No somos la voz de nadie: cada quien tiene su voz y queremos que aquí, encuentren el canal para transmitirla.

desdelaazotea

Ilustración: Sara Bellés

Además, estamos llamados y llamadas a “contar buenas noticias”. ¿Por qué? Porque el Evangelio es eso, Buena Noticia. Y también, porque no ocupan un espacio habitual en los informativos, pero son las más habituales; porque son las que construyen Reino, las que hacen felices a los seres humanos, las que cambian el mundo; porque cada día, en cada encuentro, en cada acción que realizamos nos topamos con buenas noticias. Salen a nuestro paso en las Cáritas parroquiales, entre el voluntariado, en el acompañamiento a quienes más sufren, en el despacho de administración que no ha dejado de recibir donaciones en los peores años de la crisis, en las llamadas que recibimos a diario en los despachos.

Por todo eso, os proponemos este título: “Desde la azotea” que también es un sueño. Desde la azotea nos habla de comunicar, proclamar, anunciar, etc., como aquellas palabras de Jesús: «Lo que os digo de noche decidlo en pleno día; lo que escucháis al oído pregonadlo desde las azoteas» Mt 10,27. Y nos urge a hacerlo sin parar. A gritar lo que vivimos y somos al aire para que lo escuche quien quiera, quien tenga que oírlo.